La represalia nuclear podría ser peor que refrenarse

24 de agosto de 2015

24 de agosto de 2015 — En los últimos días apareció otro argumento más en contra del desarrollo de nuevas armas nucleares de corto alcance, esta vez de Adam Mount, becario Stanton de Seguridad Nuclear en el Consejo de Relaciones Exteriores, publicado el 21 de agosto en el Bulletin of the Atomic Scientists. Mount la emprende en contra de quienes, como Elbridge Colby del Centro por una Nueva Seguridad Americana, alegan que EU necesita nuevas armas de corto alcance para disuadir a los adversarios que pudieran tratar de emplear armas nucleares para forzar a Estados Unidos a retroceder en una crisis. "Aunque dicha posibilidad es una preocupación real, mirando de cerca el cálculo estratégico de represalia nuclear se muestra que está no es una razón para desarrollar y desplegar por adelantado nuevas armas nucleares’’ escribe Mount. Colby, informa Mount, alega que "Estados Unidos debe desarrollar capacidades, opciones y doctrinas que posibiliten ataques nucleares limitados según el caso –-como tipos de objetivo, rendimiento y trayectorias variables— en pocas palabras, "las capacidades necesarias para librar una guerra nuclear limitada más efectivamente que los adversarios plausibles’’.

"Sin embargo, el gobierno de EU necesita mejores evidencias antes de cambiar su estrategia nuclear en formas potencialmente desestabilizadoras’’, agrega Mount. "Si falla la disuasión y un adversario de EU emplea un arma nuclear, Estados Unidos tiene razones de peso para refrenarse de una represalia nuclear. Para prevalecer en el conflicto que se enfrenta, proyectar una imagen que le sirva a los intereses de EU en conflictos futuros, y crear un mundo estable a largo plazo, pudiera ser necesario que Washington en vez de esto, presionara una respuesta convencional. En otras palabras, una represalia nuclear pudiera ser mucho más dañina en un futuro que refrenarse, incluso si se enfrenta un ataque nuclear. En especial plantea este razonamiento en el caso de que se usaran armas nucleares de una forma no letal, como serían los efectos del pulso electromagnético u otros usos de baja potencia.

"Mientras que los proponentes de estas nuevas cabezas nucleares más pequeñas alegarán que el Presidente de EU debe tener a su disposición todas las opciones posibles ante una crisis, el hecho simple es que esa no es la forma en cómo funciona la planificación militar’’ escribe Mount. Esto lleva a toda la cuestión sobre el uso de las armas versus la disuasión en donde la intención (alegan los proponentes de la teoría de la disuasión) es no usarlas. Una menor potencia vuelve las armas más "utilizables’’, pero su ventaja como disuasión en el mejor de los casos es marginal. Pero EU está construyendo una nueva arma de baja potencia, la bomba por gravedad B61-12, una actualización de la B61-3 y de B61-4, que tienen mayor potencia. Es un arma guiada con una característica para "marcar la potencia’’, que desde la perspectiva de algunos expertos sobre control de armas la convierte en una nueva capacidad nuclear, una que es más utilizable que las anteriores armas de mayor potencia; aunque Mount no menciona esto, sino que sólo lo implica.

"Aunque la amenaza para emplear armas de baja potencia tiene una mayor credibilidad porque se arriesgan menos bajas, esta no es la única consideración que cuenta’’ escribe. "El empleo de cualquier arma nuclear tendrá efectos negativos que van a resonar por todo el sistema internacional y muchos de estos costos más amplios son indiferentes a la potencia de las ojivas nucleares’’. Luego concluye en que "hay buenas razones para dudar que sería del interés nacional de Estados Unidos utilizar armas nucleares de baja potencia, especialmente en casos en donde un enemigo espera contrarrestar la superioridad convencional de EU mediante la escalada al nivel nuclear. Si hay un argumento a favor de construir nuevas armas nucleares de baja potencia, no será convincente a menos que pudiera justificar todos los costos de emplearlas’’.