Newsweek publica "Cómo sobrevivir una guerra nuclear"; experto nuclear responde, "Estemos claros: no se puede"

22 de agosto de 2015

22 de agosto de 2015 — La revista Newsweek de esta semana se convirtió en el foro de un debate entre una proposición desquiciada, y una refutación sensata, sobre “Cómo sobrevivir a una guerra nuclear”, que fue el título de una columna de opinión que se publicó el 16 de agosto, firmada por Cham Dallas, profesor y director del Instituto para Gestión de Desastres de la Universidad de Georgia. En ese artículo, Dallas da recetas y detalles de cómo hacer lo que propone. Cuatro días más tarde, otro articulista le respondió apropiadamente a Dallas.

Dallas propone un esfuerzo internacional semejante al del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos, el cual denomina “Equipo de personal de salud global nuclear” para gestionar las consecuencias de un intercambio nuclear, del mismo modo en que se gestionan los efectos secundarios de cualquier desastre natural, como evacuación de rutas, instalaciones médicas temporales, et.

El 20 de agosto la revista publicó un artículo titulado “Estemos claros. No hay supervivientes en una guerra nuclear”. A lo que nos tenemos que avocar es a impedir una guerra nuclear, dicen los autores del artículo, James E. Doyle, un especialista en seguridad nuclear del Laboratorio Nacional de Los Alamos, ya retirado, e Ira Helfand de la organización Médicos con Responsabilidad Social. Ellos señalan en su artículo que “la sugerencia [de Dallas] de que un Equipo de personal de salud global nuclear pueda ser eficaz para responder a una guerra nuclear es tanto trágico como absurdo”. Más aún, “el propósito de responder como sea posible y de sobrevivir a una guerra nuclear es una aspiración noble y natural”, pero “es una aspiración fundamentalmente equivocada que crea la falsa esperanza y desvía el esfuerzo y los recursos de la única línea de conducta sensata, que es impedir que ocurra una guerra nuclear”.

Doyle subraya este punto en otro artículo aparte publicado el mismo día en la publicación Defense News, y ataca la idea de que “mini bombas nucleares” harán menos probable la guerra nuclear. Doyle refuta la idea de que Estados Unidos necesita una nueva generación de armas nucleares de menor rendimiento, una idea que promueve el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en su mentado informe “Proyecto Átomo”, publicado el mes pasado.

En suma, Doyle argumenta que el desarrollo y despliegue de nuevas armas en realidad reduciría el umbral de la utilización de armas nucleares, en vez de aumentarlo; como referencia menciona el despliegue de los misiles crucero Tomahawk y los Pershing 2 en Europa en la década de 1980, en respuesta a los misiles soviéticos SS-20, los cuales reducen el tiempo de decisión a entre 8 y 10 minutos. Ese tiempo de decisión tan breve es el que resulta de la situación en que uno de los bandos se siente obligado a responder a una amenaza percibida con sus propias armas nucleares antes de ser destruido por el otro lado. Esa es la dinámica de “utilízalos, o piérdelos”.

La manera de evitar esta situación, razona Doyle, es mediante un diálogo estratégico en el que cada lado trata de ver con los ojos del otro. “Desplegar otra generación de minibombas nucleares como lo pide el informe ‘Proyecto Átomo’ sin procurar mejorar este entendimiento a través de medios diplomáticos”, concluye Doyle, “hará la guerra nuclear más probable”.