Y ahora, Obama amenaza con sanciones contra China

1 de septiembre de 2015

1 de septiembre de 2015 — En un acto típico de demencia clínica, el Presidente Obama arregló la publicación de un artículo de primera plana en el diario Washington Post del lunes 31 de agosto, para anunciar que su gobierno, famoso por el espionaje universal de la infame Agencia de Seguridad Nacional (NSA), contempla imponer drásticas sanciones contra China, posiblemente antes, o incluso durante la visita de Estado a Washington del Presidente chino Xi Jinping a fines de septiembre, como represalia a las supuestas intervenciones chinas en las computadoras corporativas estadounidenses. Este anuncio cuasi oficial, que Obama quizás pretende sea una “advertencia”, pone en riesgo la visita misma del mandatario chino.

La nota de prensa cita a “varios funcionaros del gobierno”, siempre anónimos, y es patente que se trata de una nota que el mismo gobierno le pasó al Post para que la publicase. Se cita a un alto funcionario que dice: “Como dijo el Presidente [en abril] cuando firmó la orden ejecutiva para autorizar el empleo de sanciones económicas contra los actores malignos en el ciberespacio, el gobierno está buscando una estrategia integral para confrontar a esos actores... El gobierno ha tomado medidas y las sigue tomando, para proteger nuestras redes y a nuestras ciudadanos en el ciberespacio, y estamos evaluando todas nuestras opciones para responder a estas amenazas en el tiempo y en la manera en que decidamos”.

El artículo afirma que la oposición a imponer estas sanciones, dentro del gobierno, se ha apagado; que ahora “todos están en la misma tónica”. Un funcionario del gobierno transmite el mensaje de que lo único que está a discusión es si las sanciones se imponen ahora, durante la visita del Presidente chino, o luego de que se vaya.

El Post refuerza el mensaje del gobierno con una cita de Zachary Goldman, el ex asesor politico de la Oficina sobre Terrorismo e Inteligencia Financiera del Departamento del Tesoro, quien advierte que si las sanciones que se impongan a las compañías chinas son duras y de carácter global, “las van a poner en quiebra de manera efectiva... Cualquier compañía que sea objeto de las mismas bajo esta medida le resultará probablemente muy difícil participar en el sector financiero internacional”.