Esta semana el foco está en Manhattan, en tanto que el factor Obama amenaza con la guerra mundial

24 de septiembre de 2015

24 de septiembre de 2015 — Esta semana y la próxima el centro de gravedad de los asuntos mundiales estará en Manhattan, mientras llegan los líderes del mundo para la Asamblea General de las Naciones Unidas, y el Presidente Obama pretende utilizar la ocasión para impulsar la guerra. El lunes 28 de septiembre harán uso de la palabra en la Asamblea General de la ONU, Obama, el Presidente ruso Vladimir Putin, el Presidente chino Xi Jinping, el Presidente francés Francois Hollande, y el Presidente iraní Rouhani. A diferencia de la mayoría de las últimas asambleas generales de la ONU, los acontecimientos de este año serán históricos, ya que en el tapete están los temas de la guerra y la paz.

El Presidente Putin le ha presentado a Obama un hecho consumado, con el intenso despliegue ruso en Siria. El despliegue ruso se ha adelantado a los planes de Obama para aliarse con Turquía y Arabia Saudita para establecer una zona de vuelos restringidos para los yihadistas en el norte de Siria, con el objetivo de derrocar al gobierno de Assad y crear un paraíso salafista en la costa oriental del Mediterráneo. Eso está ahora fuera del tapete, como resultado de la audaz y oportuna maniobra de Putin. Además del despliegue de cuando menos dos escuadrones de cazabombarderos MIG rusos a la zona de Latakia, los ingenieros rusos llegaron ya al puerto naval de Tartous, para ampliar las instalaciones y acomodar buques de guerra rusos más grandes y barcos de abastecimiento. Putin ha terminado así con el dominio israelí sobre el espacio aéreo sirio, y le ha dicho sin rodeos al primer ministro israelí Netanyahu el lunes 21 que Rusia no permitirá a los aviones israelíes atacar libremente a los convoyes de Hezbollah dentro del territorio sirio.

Las maniobras rusas obligaron a Obama a permitir que su Secretario de Defensa Ashton Carter estableciera un canal de contacto directo entre los militares con sus homólogos rusos. Fuentes de inteligencia estadounidense señalan que los drones de vigilancia rusos ya están operando sobre el territorio sirio en el que Estados Unidos ha estado activo también. Ya se ha establecido un cierto grado de contacto de “desconflicto” en el terreno, y algunos círculos militares estadounidenses sensatos proponen compartir la inteligencia con los rusos y realizar operaciones coordinadas eventuales contra el Estado Islámico y otros yihadistas.

Sin embargo, Obama nunca aceptará esa política sensata. Él está empecinado en una confrontación con Rusia y se puede esperar que haga cualquier tipo de acción irracional en la Ciudad de Nueva York para intensificar la confrontación, en vez de abrazar el ofrecimiento ruso de la genuina cooperación contra el terrorismo.

Lyndon LaRouche subrayó esta semana que el mayor peligro en la situación actual es que los funcionarios descollantes de Washington, entre ellos los miembros destacados del Senado de Estados Unidos, se han cerrado a la realidad del narcisismo de Obama y su odio a Putin. No ven el inminente peligro de una desquiciada provocación de Obama contra Rusia, a pesar de que todos los indicios están a la vista.

Obama aprobó el despliegue a Europa de una nueva generación de armas nucleares. La B61-12 es nominalmente un arma nuclear táctica, pero las mejoras que le hicieron le dan una mayor precisión y se pueden lanzar desde los bombarderos sigilosos que pueden llegar a las fronteras rusas. La cadena de TV nacional alemana transmitió un documental en donde muestra la política de Obama borra las líneas entre guerra convencional y guerra nuclear, y eleva enormemente el peligro de una guerra de aniquilación con Rusia. Alemania está programada para recibir 20 de las nuevas armas nucleares B61-12, y para fines de este año, los aviones de combate de la fuerza aérea alemana comenzarán a reacondicionarse para desplegar con esas ojivas nucleares, por órdenes de Estados Unidos.

El general David Petraeus, ahora asesor militar de Obama, compareció ante la Comisión de Servicios Armados del Senado a principios de semana, para promover la idea de que Estados Unidos inicie una campaña de bombardeo contra la Fuerza Aérea Siria. Recientemente había hecho un llamado para que Estados Unidos se aliara con el Frente Nusra, la franquicia oficial de Al Qaeda en Siria.

Luego, como anticipación de la reunión cumbre en la Casa Blanca con el Presidente chino Xi Jinping, Obama despachó a su Secretaria de Comercio, Penny Pritzker, a Seattle, para amedrentar a los líderes empresariales estadounidenses que se reunirán con el Presidente de China, e incitarlos a que ataquen a China por supuestas prácticas empresariales desleales. Pritzker se ha estado metiendo a las reuniones privadas entre el Presidente Xi y los empresarios estadounidenses, para asegurarse de que éstos sigan a pié puntillas la línea de Obama.

Este tipo de locura por parte del Presidente Obama no es nada nuevo. Desde el 11 de abril de 2009, LaRouche había advertido en una videoconferencia internacional sobre el narcisismo severo de Obama, y varios meses después, LaRouche hizo un llamado para invocar la 25ava Enmienda para destituirlo del cargo, antes de que haga estallar al mundo. Seis años después, ya no se puede disputar la precisión de esas advertencias.

La diferencia ahora, sin embargo, es que el mundo está al borde de una guerra general y de la desintegración total del sistema financiero transatlántico. Cualquiera de esos dos eventos puede ocurrir en cualquier momento, y el único rumbo sensato para impedirlo es sacar a Obama del cargo.

Los acontecimientos en la Ciudad de Nueva York durante la próxima semana plantean un desafío a los líderes de Estados Unidos y del mundo por igual. En tanto que Obama siga en el cargo, se mantiene el peligro para la humanidad.