El TPP certificado: El dogma de Obama de 'Yo gano, Tú pierdes'

6 de octubre de 2015

6 de octubre de 2015 — Tambaleándose por los efectos de las operaciones de flanqueo del Presidente ruso Vladimir Putin en Siria, el gobierno de Obama buscaba desesperadamente "ganar una". Parece que ayer obtuvo lo que buscaba, cuando los negociadores de 12 naciones representados en la Asociación Transpacífico (TPP por siglas en inglés) anunciaron, después de estar confinados en un elegante hotel de Atlanta durante una semana, que habían llegado a un acuerdo sobre el texto final del documento. Aunque esta noticia llenó las ocho columnas, aún no están seguros de cuándo alguien va a poder leer lo que realmente acordaron.

Para estar claros: esta es la respuesta de Obama a la doctrina de desarrollo y cooperación económica de "todos ganan" que el Presidente chino Xi Jinping delineó e invitó a los EU a unirse. De hecho, en su declaración, la Casa Blanca atacó directamente a China, afirmando que "cuando más del 95% de nuestros posibles usuarios viven fuera de nuestras fronteras, no podemos dejar que países como China dicten las reglas de la economía global. Nosotros debemos dictar esas reglas, abrir nuevos mercados para los productos estadounidenses a la vez que se fijan niveles elevados de protección de los trabajadores y protección de nuestro ambiente".

Lo que se ha filtrado sobre el acuerdo confirma que lo que se ha sabido sobre sus peores aspectos no ha cambiado en lo fundamental. Los tribunales imperiales de "procedimientos de resolución de inversionistas y Estados" van a continuar y se les va a dar un estatus legal supranacional por encima de los reglamentos nacionales. El otro gran ganador son las "grandes farmacéuticas" que obtuvieron lo que se ha calificado de protecciones "sin precedentes" sobre sus "derechos de propiedad intelectual", lo que les permite controlar sus patentes sobre medicamentos y prohibir los medicamentos "genéricos" menos costosos, sacándolos del mercado. Una concesión a las drogas "biológicas", restringirá las patentes de 5 a 8 años; sin embargo les va a permitir una renovación fácil.

El acuerdo tiene que ser ratificado ahora por cada una de las 12 naciones antes de entrar en vigor. En Estados Unidos los legisladores contarán con 90 días para revisar el documento (suponiendo que ahora puedan obtener una copia impresa del mismo), lo que significa que no habrá ningún debate formal del mismo sino hasta la primavera, en la "fase caldeada" de la campaña presidencial. Los demócratas aún están fuertemente opuestos y muchos republicanos han mostrado también su desagrado. Al ser considerado un tratado, se van a requerir 67 votos en el Senado para su ratificación (34 votos para bloquearlo); pero, dado que a principios de este año se aprobó la "vía rápida" ("fast track") no se permiten enmiendas.