Movilización de LaRouche para cerrar a Wall Street, mientras que los banqueros gritan "el sistema se resquebraja"

7 de octubre de 2015

7 de octubre de 2015 — En el momento de escribir esto, una delegación de organizadores de LaRouche PAC de la Ciudad de Nueva York, veteranos del “Proyecto Manhattan” de Lyndon LaRouche, se encuentra en Washington, DC, para encabezar una jornada de actividades organizativas en el Capitolio, para urgir a los congresistas y senadores responsables pertinentes que actúen ya a fin de cerrar Wall Street e instrumentar la ley Glass-Steagall. Como lo indica la declaración de siete puntos de LaRouche PAC, Para la urgente atención de congresistas, senadores y otros miembros del gobierno de EU: “Hay ahora una emergencia grave que amenaza con matar a millones de estadounidenses, principalmente, y también a ciudadanos de otros países”, que exige acción ya, esta semana.

El pánico entre los banqueros de Wall Street y la City de Londres es evidente apenas debajo de la superficie. El artículo principal de la edición de la semana del 3 al 9 de octubre de la revista Economist, la publicación bandera de los intereses financieros de la City de Londres, advierte que “el sistema se resquebraja”, y hace un llamado para emprender un esfuerzo gigantesco para sostener la burbuja con más rondas de emisión cuantitativa de dinero, exactamente como lo había advertido Lyndon LaRouche que sería su intención. De manera similar, la revista Forbes muestra su preocupación de que “hay más de $600 billones de dólares en derivados OTC [en mercados no regulados] pendientes” en los libros de contabilidad de los mega-bancos (aunque el número real es probablemente el doble de esa cifra), que podría hacer volar al sistema en mil pedazos, en el momento en que se inicie una corrida contra los bancos.  "Para los símiles de JP Morgan, Bank of America, Citigroup, Goldman Sachs y Morgan Stanley, estos problemas siguen siendo tema de vida o muerte".

El imperio británico también está en pánico porque su mandadero Barack Obama se está hundiendo, y rápidamente, tanto dentro de Estados Unidos como internacionalmente. El impacto de la Asamblea General de las Naciones Unidas y de las enérgicas medidas del Presidente de Rusia, Vladimir Putin, en Siria, están resonando por todo el planeta, y la gente se está despertando ante el hecho de que un nuevo orden internacional es posible. Han visto como Putin dejó a Obama en la lona en Siria, y no solo sobrevivió para contarlo, sino que se ha fortalecido, mientras que Obama se revuelca de la frustración. La idea de que “quizás ya no tengamos que aguantar a Obama; quizás no tenemos que someternos a Wall Street ni ver morir a nuestras naciones”, es una fuerza creciente por todo el planeta.

Este es un momento histórico preñado de posibilidades, destacó Helga Zepp-LaRouche. Un momento en el que no solo podemos hundir a Wall Street y restablecer la Glass-Steagall, sino también dar un vuelco radical hacia el programa del Puente Terrestre Mundial y la reconstrucción mundial. El hecho de que prestantes expertos, académicos y peritos, y otros personajes en China han respaldado públicamente al programa del Puente Terrestre de LaRouche, de que la segunda economía más grande del mundo haya adoptado en esencia ese programa, es de extraordinaria importancia globalmente. Ahora que se ha publicado la edición en chino del libro de EIR The New Silk Road Becomes the World Land-Bridge (La Nueva Ruta de la Seda se vuelve el Puente Terrestre Mundial) con tan poderosos respaldos, vamos a llevar ese mensaje a Estados Unidos con una producción en grande del Informe Especial, con un precio accesible para su mayor circulación.

Lyndon LaRouche señaló en su reunión semanal por Internet con el Comité Político de LPAC, lo que está en juego:

“No podemos tolerar ya el riesgo que implica la renovación de las condiciones de Wall Street. Y por lo tanto, por ese motivo, tenemos que cerrar a Wall Street, a fin de proteger al pueblo de Estados Unidos... Tenemos que ejercer una acción preventiva. Lo que hemos hecho, y lo que yo he impulsado es que los miembros pertinentes del Congreso tomen la decisión inmediata para reunirse y enfrentar la situación como tal. Esto es, intervenir a Wall Street y no dejar que se les rescate otra vez. Porque si se le da otra opción de rescate a Wall Street casi con toda seguridad que se aseguraría una gran catástrofe para el pueblo de Estados Unidos”.

“Así que, por lo tanto, tenemos que proteger a la población. Tenemos que eliminar a Wall Street. Y tenemos que proceder a reestructurar la organización de nuestro empleo con el propósito de que efectivamente se pongan en marcha los procesos productivos, en esencia, un requisito más exigente de lo que hizo Franklin Roosevelt. Pero lo que sufrió Franklin Roosevelt y que tuvo que enfrentar, es menor comparado a la situación que enfrenta Estados Unidos ahora mismo”, agregó LaRouche.

“Pero tenemos los medios a nuestra disposición, en este momento crucial; tenemos los medios internacionalmente para crear una solución para este problema”, declaró LaRouche.