Es el imperio británico, no Obama, quien hizo del debate del Partido Demócrata y sus campañas una farsa

16 de octubre de 2015

16 de octubre de 2015 — No se puede eludir el hecho de que las dizque campañas presidenciales del Partido Demócrata no son más que un circo que es dirigido por el imperio británico; no por Obama, sino por el imperio británico. Y Obama nunca ha sido más que un títere del imperio británico.

Desde temprano Lyndon LaRouche supo de operaciones británicas que se habían lanzado en esa región occidental de Estados Unidos cuatro días antes del dizque debate del martes 13, operaciones británicas cuyo objetivo eran cuadrar el circo del martes en la noche, y desatar la reacción a nivel nacional y mundial que siguió el miércoles en la mañana.

Ciertamente, el maestro de ceremonias del circo del martes en la noche, Anderson Cooper, del sospechoso canal de noticias CNN, es un Vanderbilt, de los plutócratas Vanderbilt amantes de los británicos. El es hijo de la ícono de modas Gloria Vanderbilt, y desciende en línea directa de Cornelius Vanderbilt. De boca de este agente británico salió la selección de los "temas" que tenían que abordar los dizque candidatos; cuáles "temas", cuándo y por cuánto tiempo. De nuevo, estos son los británicos, y nadie más que los británicos.

El gran fracaso de Hillary Clinton, como la gran perdedora del debate del martes, se muestra más claramente en la serie de artículos publicados en el sitio electrónico de Glenn Greenwald, https://theintercept.com. Glenn Greenwald fue uno de los periodistas que publicó originalmente las revelaciones de Edward Snowden, y a la fuente actual de Intercept se le ha llamado adecuadamente el "nuevo Edwuard Snowden". Se trata de un funcionario desencantado del gobierno, colocado dentro del aparato de asesinatos con drones de Obama. Ya los informes de la fuente –corroborados con documentos clasificados, como los de Snowden— han llevado a la Unión Americana de las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) a denunciar las muertes con aviones robot (drones) como viles asesinatos, que de hecho lo son, y a denunciar en viva voz que todas las garantías de legalidad de Obama y el ex Procurador General Eric Holder, resultaron falsas.

Obama selecciona regularmente lo que denominan "tarjetitas de béisbol" de las víctimas seleccionadas —como lo ha venido haciendo desde que asumió su cargo— para seleccionar a los que serán asesinados. La dizque "alta tecnología" aclamada de este programa de asesinatos, que es muy inferior a la tecnología rusa empleada contra el EIIS, consiste en rastrear las localidades de los teléfonos celulares de las víctimas. Y es sumamente falible.

"Se necesita una enorme cantidad de fe en la tecnología que utilizan", dijo la fuente. "Hay un cantidad incontable de casos en que me he topado con inteligencia errónea". Esto, dijo, es un factor fundamental de los asesinatos de civiles. "Es asombrosa la cantidad de casos en la que los seleccionadores le han atribuido algo erróneamente a ciertas personas. Y no es sino hasta varios meses o años después que de repente te das cuenta de que todo el tiempo en que tu pensabas que estabas rastreando este objetivo realmente crítico, terminas dándote cuenta que no era más que el teléfono de su mamá todo ese tiempo".

(De paso, ¿desde cuándo no llamas a tu mamá?)

Y el caso es todavía que después de ocho años de la Presidencia de Obama, que se asesinan espectadores inocentes en grandes cantidades, quizás en un número mucho mayor que el de las víctimas seleccionadas. Durante un solo período de cinco meses de la Operación Haymaker en Afganistán, de acuerdo a los documentos, casi el 90 por ciento de la gente asesinada en ataques aéreos no eran los objetivos previstos. Según la fuente, "A cualquiera que lo agarren en la vecindad es culpable por asociación".Cuando "ataca un drone mata a más de una persona, y no hay garantía de que esas personas merecieran esa suerte. Es una apuesta de enorme riesgo".

Los documentos muestran que los militares designan a las personas que matan en los ataques aéreos como "EKIA", que son las siglas de "enemigo muerto en acción"; incluso en los casos en que esas personas no eran los objetivos del ataque. A menos de que surja evidencia de manera póstuma para probar que los hombres asesinados no eran terroristas ni "combatiente enemigo ilegal", se les sigue designando como EKIA, según la fuente. Ese proceso, dijo, "es demencial. Pero nos hemos acomodado a eso. La comunidad de inteligencia, el JSOC [siglas del Comando Conjunto de Operaciones Especiales], la CIA, y todo el que ayuda a respaldar y sostener estos programas, están cómodos con esa idea".

Ese es el boleto que se compró Hillary: la política británica de asesinatos del títere de Londres, Obama, como víctima de lo que Lyndon LaRouche ha denominado desde hace tiempo el Síndrome de Bettelheim. Ella pasó de un miedo intenso de ser asesinada por Oabama, hasta llegar a conformarse con los deseos de Obama, por terror, y desde ahí, siguió todo el trecho hasta llegar a ser ella misma una aspirante a asesina.

Ahora Hillary, la aprendiz de bruja, hasta regaña a Obama por ser menos asesino que ella.

Así que no se engañen tanto como para tratar de reducir todo esto a un "tema", o a los "temas", como quería Anderson Cooper que hicieras. Reconozcan finalmente que todo este proceso está irremediablemente podrido hasta la médula. Lo que se necesita es un verdadero liderazgo, trabajándolo en el proceso con centro en Manhattan para desatar un nuevo Renacimiento. Eso es lo que puede catalizar un proceso de selección válido para una Presidencia que funcione.