Hillary Clinton testificó ante la Comisión de la Cámara de Representantes sobre Bengasi

23 de octubre de 2015

23 de octubre de 2015 — La ex Secretaria de Estado Hillary Clinton testificó ayer ante la Comisión selecta de la Cámara de Representantes sobre Bengasi. Aparte de la naturaleza partidista de muchos de los comentarios de los congresistas (de ambos partidos), el cuestionamiento en la sesión de la mañana adoleció de una visión limitada: los acontecimientos en Bengasi y el Departamento de Estado en los meses previos al ataque. Pero a pesar de su enfoque estrecho, se plantearon algunas cosas útiles en las preguntas, aunque no en las respuestas.

El congresista Peter Roskam (republicano por Illinois) trató de ampliar el marco de referencia: ¿Por qué estaba Estados Unidos involucrado en Libia en primer lugar? ¿Por qué la política de cambio de régimen ahí? Pero incluso aquí la pregunta no tuvo mayores alcances, lo que le permitió a Clinton salir con su narrativa ahora ya estándar sobre las amenazas de Gadafi de exterminar a quienes se le opusieran, y luego los líderes árabes y europeos le imploraron a EU que lo parara, y la decisión del Presidente Obama de "apoyar a nuestros aliados europeos". El punto de partida apropiado no es Libia, sino por lo menos los discursos del Presidente Obama en el 2010 en El Cairo y otros lugares en el sentido de que los líderes autoritarios musulmanes estaban totalmente desfasados de la historia, y que el gobierno de Obama apoyaba a las organizaciones de la "sociedad civil", lo que acarreó la "primavera árabe". Por lo tanto Clinton pudo empezar su cuento con las amenazas de Gadafi en contra de la oposición, sin tener que entrar en el capítulo anterior de cómo se creo la carne de cañón de la "sociedad civil" para que cargaran con las bajas en contra del dictador para esgrimir después las "camisas ensangrentadas" contra los malos.

Roskam persistió, meritorio de su parte. Después de la descripción de Clinton del esfuerzo heroico del gobierno, le preguntó a Clinton sobre la oposición importante a una intervención en Libia de parte de personal dentro del Departamento de Estado, citando en particular a Steven Mull, secretario ejecutivo del Departamento de Estado, quien dijo que aunque se tenga la mejor de las intenciones, dichas intervenciones militares raramente resultan favorables para los intereses de Estados Unidos. Roskam siguió esta línea de cuestionamiento, y describió cómo Clinton superó sucesivamente dicha oposición en el Departamento de Estado, la Casa Blanca (citando a Biden, Gates y el NSC), la ONU (evitando un veto de Rusia) y la Liga Árabe (reclutando ella al dirigente de la Liga para su causa).

El congresista Mike Pompeo (Republicano por Kansas) destacó lo que en realidad es la responsabilidad criminal de Obama por los asesinatos en Bengasi, al mostrar que una persona, Wissan bin Hamid, (descrito en un cable del embajador Stevens del 11 de septiembre del 2012 como la persona que se reunió con representantes del Departamento de Estado en Bengasi 48 horas antes del ataque para discutir sobre su seguridad), había sido descrito en un informe del gobierno de EU un mes anterior como uno de los que combatieron en Iraq para al-Qaeda.

No se dijo que este líder de al-Qaeda era el que estaba al frente del grupo que Obama apoyaba (Ansar al-Sharia) que supuestamente la brindaba seguridad a la embajada de EU.

También es de destacar el cuestionamiento del congresista Jim Jordan (republicano por Ohio) a Clinton, quien empezó afirmando que en las primeras horas del ataque, los documentos del gobierno no hacían referencia a un video, ni había menciones de una manifestación de protesta en Bengasi. Jordan le preguntó retóricamente, ¿dónde se inició la narrativa falsa? Destacó que la Secretaria Clinton había sacado una declaración a la 10:08pm la noche del ataque, sobre un video. La explicación de CLinton fue, que las manifestaciones y los ataques a las embajadas en el Cairo y Túnez habían sido explícitamente sobre el video blasfemo y su declaración había tenido la intención de notificarle a los gobiernos de la región de que ellos no deberían de permitir que se usara el video como una excusa para continuar atacando embajadas estadounidenses.

No satisfecho con que esta era la historia completa, Jordan mostró y leyó algunos de los correos electrónicos de Clinton de la noche del 11 de septiembre del 2012 a su familia, al Presidente de Libia, y al Primer Ministro de Egipto, en donde se decía de diversas maneras que éstos habían sido ataques terroristas planeados y/o citando la participación de al-Qaeda. Cinco días después, Susan Rice salió en los programas de comentarios dominicales afirmando que todo surgió de una manifestación en Bengasi en contra del video. Clinton le sacó al bulto, y uso el pretexto trillado de que "los trajines de la guerra" generaban información diversa que recibía la comunidad de inteligencia y la investigaba, sin explicar su aparente certeza en los correos electrónicos sobre lo que había sucedido en Bengasi. El congresista Jordan dio su hipótesis de que lo que estaba sucediendo con las declaraciones públicas es que estaban orientadas por la importancia que le daba el gobierno de Obama, en medio de una campaña de reelección, a su supuesto éxito en Libia.

El punto más álgido del cuestionamiento se produjo después, cuando una congresista le preguntó a Clinton si ella había hablado con Obama esa noche, "Sí" respondió Clinton. Pero se negó a responder a la siguiente pregunta: "¿Qué le dijo?".