Los británicos están totalmente en bancarrota; ya es hora de botar a Obama, a Schäuble, y a Wall Street

27 de octubre de 2015

27 de octubre de 2015 — La visita del Presidente de China, Xi Jinping, a Gran Bretaña la semana pasada llegó en el momento en que la economía británica se encuentra completamente postrada, los bancos británicos están irremediablemente en bancarrota, la monarquía británica se halla en un estado de desintegración y todo el sistema anglo-holandés global está al borde de la desintegración total. Los chinos son bien conscientes de todos estos factores y actúan conforme a ello.

Desde el punto de vista de Occidente, es hora de llevar a cabo una limpieza interna de inmediato, antes de que los desesperados propiedad de los británicos, como el Presidente Obama, empiecen la guerra mundial que han estado tratando de provocar desde que derrocaron y asesinaron al líder libio Muammar Gaddafi a fines de 2011. El impulso bélico nace de su bancarrota y de su inminente pérdida de poder. La cuestión decisiva es si el mundo, comenzando con la región transatlántica, se hundirá en el caos, o si se puede poner fin a tiempo al sistema británico de manera ordenada, mediante la reactivación de los principios hamiltonianos, comenzando en Estados Unidos.

El Congreso de Estados Unidos no funciona, como lo pone en evidencia el hecho de que no ha habido ninguna acción desde el Congreso en contra de la política de asesinatos con drones de Obama, incluso semanas después de que The Intercept dio a conocer los "Documentos de los Drones"; en contraste, el parlamento alemán (Bundestag) cuando menos, ya inició audiencias con ex pilotos de drones estadounidenses que han denunciado lo ocurrido. El Congreso de Estados Unidos está corrupto hasta la médula, en particular el lado de los republicanos, con muy pocas excepciones. La existencia misma de Wall Street asegura la perpetuidad de esta corrupción. Barremos con Wall Street, que ya está irremediablemente en quiebra, y se puede restaurar el mandato constitucional del Congreso. Barremos con Wall Street y Obama sale volando.

En Europa, el ministro de finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, es la principal persona que promueve las medidas de austeridad genocidas, conocidas en Alemania como "cero negro" (en referencia a cero déficit en el presupuesto público). El segundo periódico alemán, Welt am Sonntag, publicó este domingo un llamado abierto para derrocar a la Canciller alemana Angela Merkel por su programa tan "blando" sobre los refugiados, y para que la substituya Schäuble. La realidad es que, para que Europa sobreviva, se debe destituir de inmediato a Schäuble, al igual que a Obama.

La economía de Estados Unidos, luego de 15 años de Presidentes propiedad de los británicos, se encuentra en un estado desintegración económica física. El colapso de la economía productiva de Estados Unidos se está acelerando en forma tremenda, como lo muestran los recientes informes sobre el aumento de la pobreza, y la caída de la producción industrial por diez meses consecutivos. Sectores vitales como la vivienda, construcción, transporte y máquinas herramientas, están cayendo a un ritmo acelerado. Eso es responsabilidad de Obama. Él destruyó la economía estadounidense deliberadamente, a nombre de Wall Street y de Londres, y con la complicidad de la mayoría del Congreso. Se le debe advertir al Congreso: Hasta que se deshagan de Obama y cierren a Wall Street, no se les puede pagar. No se merecen el sueldo. Búsquense algún empleo productivo por fuera, o mejor aún, hagan su trabajo, saquen a Obama y pongan a Wall Street en bancarrota, mediante el restablecimiento de la ley Glass-Steagall y la reactivación del crédito hamiltoniano, para reavivar las facultades productivas del trabajo a través de inversiones en la infraestructura y programas orientados por la ciencia.