El TiSA, peor que el TPP y que el TTIP

6 de noviembre de 2015

6 de noviembre de 2015 — En medio de los estertores de la mentada globalización, se ha venido negociando en secreto un acuerdo que es peor que el de la llamada Asociación Transpacífica (TPP, por siglas en inglés; ideada para contrarrestar el impulso por el desarrollo de China y aliados del BRICS) y que la llamada Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por siglas en inglés) y que se denomina Acuerdo de Comercio en Servicios (TiSA, por siglas en inglés). El columnista del diario británico Guardian, George Monbiot, escribió el 4 de noviembre una reseña de este acuerdo que pretende cubrir a toda Norteamérica, Japón, la Unión Europea, Australia y muchas otras naciones. Hasta ahora, solo Uruguay ha anunciado que se retiraba de esas negociaciones.

El portal electrónico de WikiLeaks publicó documentos filtrados sobre esas negociaciones secretas, donde se muestra que el acuerdo sería utilizado para forzar a las naciones a aceptar cualquier producto y servicio "financiero", para aprobar la privatización de los servicios públicos y reducir las normas de atención médica. Según Monbiot, "parece ser el mayor asalto internacional contra la democracia que se haya ideado en las últimas dos décadas. Lo cual ya es mucho decir".

En este documento, comenta con sarcasmo Monbiot, "el Estado que se odia a sí mismo proclama que no tiene ningún poder, mientras que destruye su propia capacidad para legislar, tanto internacionalmente como nacionalmente. Como si no hubiese ocurrido la última crisis financiera, y como si no supieran que la causó, [el ministro de Finanzas del Reino Unido] George Osborne, en su discurso más reciente a la City de Londres, le dijo a su público de banqueros que 'una exigencia central en nuestras negociaciones [del TiSA] es que Europa abandone las costosas y dañinas regulaciones'...

"Esto, en un mundo complejidad acelerada y donde los delitos corporativos están al alza, es pura imprudencia. Pero no teman, dicen: El poder económico ya no necesita estar sujeto al Estado de derecho. Se puede regular a sí mismo". Monbiot califica a esto como una "bobada con campanitas".