SAQUEN A OBAMA YA, O ENFRENTEN EL HOLOCAUSTO TERMONUCLEAR

5 de noviembre de 2015

5 de noviembre de 2015 — La suerte de la humanidad cuelga de la balanza y la cuestión central es ahora, más que nunca, si el pueblo estadounidense y un puñado de funcionarios electos tengan el valor de forzar la salida del Presidente Obama del cargo. Los Documentos de los Drones son los Documentos del Pentágono de 2015, que documentan que el Presidente de Estados Unidos es el mayor asesino en masa en la historia de Estados Unidos.

El hecho de que los medios informativos de Estados Unidos han encubierto la importancia de los Documentos de los Drones era de esperarse. Pero en ningún modo disminuye la evidencia, ni hace menos culpable a Obama de los crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

Obama se ubica en el tope de una cadena de mando criminal muy claramente definida, la cual ha perpetrado asesinatos en todo el planeta, incluso en contra de ciudadanos estadounidenses. Los delitos están claramente documentados en los Documentos de los Drones, entre los cuales se encuentra una auditoria de la Comisión de Inteligencia del Congreso a los programas de drones de varios miles de millones de dólares de la CIA y del Comando Conjunto de Operaciones Especiales, donde se muestra que no hay supervisión, y que se asesina rutinariamente a civiles inocentes, solo para incluirlos póstumamente en la categoría de “enemigos muertos en combate” para ocultar la magnitud de los crímenes.

Obama persiste en encubrir el bombardeo del hospital de Médicos sin Fronteras (MSF) en Kunduz, Afganistán, y rechaza la exigencia del grupo MSF para que haya una investigación independiente bajo la Convención de Ginebra. Obama es un asesino desatado y se le tiene que parar mediante la acción constitucional apropiada, ya sea por un juicio político o con la 25ava Enmienda.

Hay un sentimiento creciente en el país para llevar a cabo esa acción exactamente, siempre y cuando haya el liderazgo apropiado para hacer que eso suceda. El miércoles 4, se llevó a cabo un foro extraordinario en el Capitolio, donde intervinieron los congresistas John Conyers, Walter Jones, y Alan Grayson, junto con el ex embajador Jack Matlock, el profesor de la Universidad de Nueva York Stephen Cohen, y el ejecutivo empresarial Joseph Pepper. Todos ellos advirtieron unánimemente que la conducta de Obama lleva al mundo a una catástrofe termonuclear, y exigieron un alto a las provocaciones de Obama en contra de Rusia y Putin. Todos los que hablaron ahí recordaron las experiencias de la Guerra Fría, de vivir bajo la amenaza de una inminente extinción termonuclear, y advirtieron que la situación actual, como resultado de las acciones de Obama, es más peligrosa aún.

Hemos alcanzado el momento de oportunidad. Sacando a Obama por los medios constitucionales apropiados, y avanzando para restablecer la ley Glass-Steagall para lanzar de inmediato una recuperación económica, en el espíritu de Franklin Roosevelt, podemos restaurar el papel histórico de Estados Unidos como nación que conduce con el ejemplo, no por designios imperiales y la guerra.

La alternativa claramente expresada en el Capitolio, se hace eco de las advertencias de Lyndon LaRouche desde el comienzo de la presidencia de Obama. Permitir que un peligroso narcisista siga en el cargo un día más es arriesgar la supervivencia misma de la humanidad.

El pueblo estadounidense ha sufrido durante 15 años de Bush y de Obama, y las consecuencias ya han sido devastadoras. La pobreza, el desempleo, la drogadicción, el suicidio, esas son las consecuencias humanas de la destrucción de la economía estadounidense perpetrada por los gobiernos de Obama y de Bush. Ya ahora el Presidente Obama ha llevado al mundo al borde mismo de una posible extinción termonuclear.