Reaparece la burbuja del 2008 como "la bomba de la deuda petrolera de $5 billones"

3 de noviembre de 2015

3 de noviembre de 2015 — El consultor financiero Jim Rickards, del boletín Strategic Intelligence utilizó ese título para describir la bomba de la deuda de Wall Street a punto de estallar, parecida a la burbuja de derivados hipotecarios que derritió el sistema bancario en el 2007 y 2008. El artículo de Rickards fue publicado en el blog financiero Daily Reckoning de Australia.

Rickards describe un crac de la burbuja de bienes básicos para 2015 y 2016, en donde estalla la burbuja petrolera. “El lugar donde van a aparecer las primeras pérdidas es en los bonos chatarra. Hay unos $5.4 billones de dólares... de costos incurridos en los últimos cinco años para la exploración, perforación e infraestructura” con una ineficiente recuperación petrolera a precios muy altos, que hace mucho se desplomaron.

“Con el petróleo en el rango de los 45 a 55 dólares por barril, esa deuda va a empezar a caer en incumplimiento para fines del 2015 o principios del 2016”. De hecho, en octubre se declararon en insolvencia 10 compañías perforadoras alrededor de la Cuenca de Petróleo Esquisto Bituminoso Bakken.

“Esto significa que se van a tener que eliminar esas deuda, ¿Qué tanto? Esto es un poquito más especulativo. Yo creo que se va a tener que eliminar quizá un 50% de ellas. Pero seamos conservadores y asumamos que solo se cancela un 20%. Eso es un billón de dólares en pérdidas que el mercado no ha absorbido ni descontado.

Rickards señala que “en el 2007, la cantidad total de préstamos de alto riesgo y Alt-A era de un billón de dólares. Las pérdidas en ese sector estuvieron por encima del 20%. Ahí, había un mercado de un billón de dólares con $200 mil millones en pérdidas. Ahora estamos hablando de un mercado de unos $5 billones con pérdidas por un billón de dólares de deudas incobrables, sin contar los derivados”.

Esta es una advertencia sobre solo una parte de la inmensa burbuja de deuda vinculada a los bienes básicos que han visto desplomarse su precio, y la arena mucho más grande de apuestas con derivados vinculados a ellos. Una de las “contrapartes” tenedoras más expuesta en esta arena de derivados es el Deutsche Bank, y su crisis, al igual que la de las grandes compañías de bienes básicos, se está encaminando rápidamente en dirección de la “bomba de la deuda” que Rickards ha indicado.