Putin advierte de nuevo a Estados Unidos sobre el riesgo de romper el equilibrio estratégico

13 de noviembre de 2015

13 de noviembre de 2015 — El Presidente ruso Vladimir Putin abrió la reunión con altos funcionarios del Ministerio de Defensa y del complejo militar-industrial ruso con palabras precisas y descarnadas durante la revisión anual de la seguridad y defensa. La reunión se llevó a cabo el martes 10 de noviembre en Sochi, y coincidió con el anunció que hizo el gobierno en el sentido de que el presupuesto de defensa para el próximo año llegará a los $49,000 millones de dólares, de los cuales $35,000 están reservados para las fuerzas armadas rusas. En comparación, el presupuesto de defensa de Estados Unidos es de 10 a 15 veces mayor, y tan solo dos programas de armas nuevas, el nuevo avión cazabombardero sigiloso F-35 y la substitución de los submarinos que portan misiles balísticos, cuesta cada uno más que todo el presupuesto de defensa ruso.

Putin se concentró en su discurso de apertura en la amenaza que representa para Rusia el programa global de defensa antimisiles de Estados Unidos y sus aliados. “Como sabemos todos”, dijo de entrada, “Estados Unidos y sus aliados siguen desarrollando y construyendo su sistema global de defensa antimisiles. Desafortunadamente, no se han tomado en consideración ni nuestras preocupaciones ni nuestras propuestas de colaboración. En numerosas ocasiones hemos indicado que vemos tales acciones como un intento de menoscabar la paridad existente en armamento de misiles nucleares, y desestabiliza efectivamente todo el sistema de estabilidad regional y global”.

Putin señaló que Washington ha sostenido persistentemente que el despliegue de sus sistemas antimisiles (ABM, por sus siglas en inglés) estaban relacionados con el peligro de Irán, pero el despliegue de los mismos continúa avanzando después incluso de que Irán llegó al acuerdo con el grupo P5+1 para renunciar a las armas nucleares. “Por lo tanto”, concluyó Putin, “las referencias a las amenazas de los cohetes nucleares iraníes y norcoreanos eran una cubierta para sus verdaderas intenciones, que en realidad están dirigidas a neutralizar el potencial nuclear estratégico de otros Estados nucleares, distintos a Estados Unidos y su aliados; principalmente, el de Rusia, por supuesto, y a obtener una supremacía militar decisiva con todas las consecuencias resultantes”.

El hecho de que Putin no explicó cuales son las “consecuencias resultantes”, de ningún modo disminuye el mensaje directo: Obama, como Bush y Cheney antes que él, está llevando al mundo rápidamente hacia una confrontación termonuclear. Putin dejó en claro que Rusia ya se ha preparado para dicha confrontación, con el trabajo mismo que fue el tema de la sesión anual especial que estaba inaugurando en ese momento.

“Hemos dicho en repetidas ocasiones que Rusia tomará las medidas recíprocas necesarias para fortalecer su potencial nuclear. Asimismo, trabajaremos también en sistemas de defensa antimisiles, pero en la primera fase, como lo hemos dicho en repetidas ocasiones, nos concentraremos también en sistemas ofensivos capaces de superar cualquier sistema de defensa antimisiles”.

Para terminar sus palabras de apertura, Putin señaló que durante los últimos tres años, Rusia ha estado trabajando en el desarrollo de “una cantidad de sistemas de armamento prometedores capaces de realizar misiones de combate bajo condiciones de un sistema de defensa antimisiles a fondo”, y las unidades de combate ya han comenzado a recibir dichos sistemas de armamento este año.

No todos en Estados Unidos y Occidente han pasado por alto esto. Stephen Blanck, un investigador principal del Consejo Americano de Política Exterior, escribió recientemente un artículo titulado “Occidente subestima a Putin, a su cuenta y riesgo”. Empieza señalando que “para el gran analista militar británico Basil Liddell-Hart, era axiomático que el propósito de la guerra era una paz mejor. En otras palabras, para que las operaciones militares sean exitosas, tienen que estar correlacionadas con resultados políticos y ganancias estratégicas”. Luego de indicar que el gobierno de Obama ha mostrado ser incapaz de pensar estratégicamente, Blank escribe: “Cualquier defecto que tenga Rusia y sus fuerzas armadas, este desdén por la estrategia no es uno de ellos. Las élites de Washington, con pocas excepciones, no pueden aceptar que el Presidente ruso Vladimir Putin piense y actúe estratégicamente”. Blank demuestra luego que, en el caso actual de Siria, Putin ha hecho precisamente eso. Y termina diciendo que “puede ser que Putin pierda su juego en Siria en última instancia, porque nada es tan impredecible como la guerra. Pero esa posibilidad no puede justificar la complacencia, la arrogancia y la pereza intelectual que amenaza los intereses y aliados de Estados Unidos”.

Por otra parte, Julian Borger escribió en el diario británico Guardian el 10 de noviembre un artículo donde plantea directamente la cuestión de las provocaciones de Estados Unidos con armas nucleares contra Moscú. Borger comenta sobre las advertencias recientes del ex Sub Jefe del Estado Mayor Conjunto de EU, general James Cartwright, quien declaró que la modernización de las armas nucleares tácticas de Estados Unidos en Europa, las B-61 12, hace “utilizable” esa arma, y esto plantea un grave peligro de que lleve hacia una guerra termonuclear. Cartwright le dijo a la televisora pública estadounidense PBS que: “Si puedo reducir la carga nuclear explosiva, por lo tanto la probabilidad de lluvia radioactiva, etc., ¿hace eso más utilizable a los ojos de alguien, algún Presidente o alguien en el proceso de tomas de decisión de seguridad nacional? Y la respuesta es, es probable que pueda ser más utilizable”. Borger subraya que “la gran cosa de las armas nucleares es que se suponía que su empleo era impensable, y que por lo tanto era una disuasión a contemplar una nueva guerra mundial. En cuanto se vuelve ‘pensable’ nos encontramos en un universo diferente, y mucho más peligroso”.