Una explosión de cocaína colombiana es otra parte de la Nueva Guerra del Opio británica sobre las Américas

13 de noviembre de 2015

13 de noviembre de 2015 — El diario Washington Post informó el 11 de noviembre que en Colombia ha habido un explosivo aumento en la producción de cocaína; las últimas estadísticas a la mano muestran un aumento del 44% en la producción de coca entre el 2013 y el 2014, y para este año se proyecta un aumento del 55%. Se anticipa que esto significa una inundación de cocaína nueva y barata en el mercado estadounidense en los próximos meses. Según han informado el Centro de Control de Enfermedades (CDC, por siglas en inglés) y la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA), ya hay en Estados Unidos una expansión epidémica de consumo de heroína, junto con una expansión en el abuso del consumo de metanfetaminas y otras drogas sintéticas.

Lyndon LaRouche denunció esto como parte de una “Nueva Guerra del Opio de los británicos contra las Américas”. En verdad, está a la luz toda la evidencia de que los agentes británicos, comenzando con el Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, están deliberadamente detrás de la ofensiva de las drogas.

Cuando ganó la elección presidencial en junio del 2010, lo primero que hizo Santos fue volar a Londres para reunirse con Tony Blair, su mentor con quien ha colaborado desde hace mucho tiempo y a quien consulta a menudo. En noviembre de 2011, Santos le dijo al diario londinense Observer que ya era hora de discutir la legalización de la marihuana y de la cocaína; luego envió a su ministro de Relaciones Exteriores a una sesión de planificación de 3 días en la Cámara de los Lores para analizar la legalización global de la producción, consumo y comercio de narcóticos, coordinada por la Fundación Beckley de lady Fieldings. Luego, en repetidas ocasiones a abogó por la “discusión” de la legalización de las drogas en su visita de Estado al Reino Unido el 20 y 21 de noviembre de 2011.

Santos es hoy el aliado más cercano del gobierno de Obama en Iberoamérica, y en medio de esto está la cuestión de la legalización de las drogas. Santos insistió en que la legalización de las Drogas se incluyera en la agenda de la Cumbre de las Américas que se realizó en Cartagena, Colombia, en abril de 2012, a la cual asistió Obama, quien no puso ningún reparo. En septiembre de 2012, Santos anunció que había llegado a un acuerdo con el principal cartel de la cocaína en Sudamérica, las FARC, para iniciar negociaciones formales de un acuerdo de paz. La Casa Blanca respaldó las negociaciones el mismo día, y Blair le dio su caluroso beneplácito poco después. En febrero de 2015, Obama nombró al diplomático retirado (y ex asesor del banco de inversión Goldman Sachs) Bernard Aronson como enviado especial a las pláticas entre el gobierno de Santos y las FARC, en respaldo al acuerdo.

Además de su activa promoción de la legalización de las drogas, Santos creó las precondiciones para la explosión en la producción de cocaína. Él ordenó que se detuviera el programa de fumigación para erradicar la coca, alegando argumentos “ecológicos”, con lo cual se clausuró efectivamente el Plan Colombia de colaboración entre las agencias militares y antidrogas de Estados Unidos y de Colombia. Fue esta medida la que facilitó la expansión en el cultivo de coca, y es lo que está ocasionando ahora el aumento en el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.

El Washington Post racionaliza la expansión de la producción de coca alegando que el acuerdo entre Santos y las FARC está a punto de culminar, y la fecha esperada es el 23 de marzo de 2016. En cuanto se concrete el acuerdo, el Post alega estúpidamente que las FARC –-el mayor cartel de la cocaína en el país-–cesarán “voluntariamente” de producir cocaína y dejarán qué los campesinos se dediquen a sustituir los cultivos, en un plan financiado por Estados Unidos. Incluso el mismo Post, luego de insertar esa bobada, tuvo que admitir que eso esta jalado por los pelos, y que, cuando mucho, pasarán años antes de que cualquier programa de substitución de cultivos comience a andar.