Los ataques terroristas en París cambian todo. La OTAN tiene que unirse a Rusia para aplastar la barbarie del EIIS

16 de noviembre de 2015

16 de noviembre de 2015 — Con el bárbaro asalto terrorista en París, Estados Unidos y Europa han recibido una súbita alarma para despertar. Una multitud de voces prominentes exigen que se ponga fin de inmediato a la demencial política de Obama de “cambio de régimen” —la cual, como en Iraq y en Libia, ha desatado el caos por todo el mundo— para que el mundo se pueda unir en contra del flagelo del EIIS.

El Presidente Putin dijo el sábado 14 que “es claro que para combatir eficientemente a este mal necesitamos un verdadero esfuerzo conjunto de toda la comunidad internacional”.

El ex comandante de la OTAN, almirante James Stavridis, le dijo a la revista Foreign Policy que Francia puede esperar que la OTAN invoque el artículo 5, que autoriza a la OTAN a responder al ataque, con el “propósito fundamental” de iniciar una misión de la OTAN para “derrotar al Estado Islámico en Siria y destruir la infraestructura que ha creado allá”. Pero lo más importante es que el almirante señaló que “se debe invitar a Rusia a participar junto a la OTAN y otros miembros de la coalición contra el Estado Islámico”.

El mismo sábado 14 en Viena, el secretario de Estado de EU, John Kerry, y el ministro de Relaciones Exteriores Sergei Lavrov, con una amplia coalición de naciones, hicieron un llamado conjunto para un cese al fuego en Siria, y la fijación de un período de 18 meses para convocar a elecciones, de cuyo proceso no está excluido el Presidente Assad.

El domingo 15, los Presidentes Putin y Obama hablaron por 35 minutos al margen de la cumbre del G-20 que se realizó en Turquía, y un funcionario de la Casa Blanca le dijo a la agencia Reuters que “el Presidente Obama y el Presidente Putin coincidieron en la necesidad de una transición política en Siria, de los sirios y dirigida por los sirios, lo cual sería precedido por una negociación mediada por las Naciones Unidas entre la oposición siria y el régimen, así como un cese al fuego” entre ambos.

Helga LaRouche dijo este domingo en Alemania, donde se lleva a cabo la asamblea anual del partido Movimiento Solidaridad de los Derechos Civiles (Büso), que los estadounidenses deben entender que “después de esto, nada será lo mismo en Europa”. El ataque intencional de la vida cotidiana, en conciertos, eventos deportivos, restaurantes, muestra que todos son vulnerables, no solo en Francia, sino en toda Europa. Ella informó que fuentes europeas de alto nivel saben que fuerzas de la inteligencia estadounidense y británica han estado apoyando abiertamente a los terroristas, a través de los saudíes y directamente, tal y como ya lo ha denunciado el ex jefe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) de Estados Unidos, el general Michael Flynn.

Helga Zepp-LaRouche señaló el hecho de que en enero, el mismo día en que ocurrió el ataque contra Charlie Hebdo en París, el ex senador estadounidense Bob Graham dijo en una conferencia de prensa que si se hubiesen publicado las 28 páginas secretas del informe del Congreso sobre el 11-S, ese ataque en París no hubiese sucedido. Las 28 páginas documentan el papel de los saudíes en el financiamiento de los terroristas que perpetraron los ataques del 11-S en Estados Unidos. Ahora, dijo la señora LaRouche, debemos reconcentrar nuestros esfuerzos para que se dé a conocer esa evidencia condenatoria ya, que muestra que Obama se halla en una alianza abierta con los terroristas para lograr su política criminal de cambio de régimen.

El amigo de Lyndon LaRouche, senador Mike Gravel, escribió una carta introductoria a un documento jurídico donde muestra que su triunfo en la Corte Suprema de 1971 —cuando el tribunal sentenció que fue legal el pronunciamiento que hizo Gravel para dar a conocer los documentos secretos del Pentágono en una sesión del Congreso— también se aplica al caso de las 28 páginas secretas, y cualquier miembro del Congreso puede leerlas en una sesión oficial del Congreso. LaRouche ha convocado a una movilización total de su organización durante los próximos días para que ese documento le llegue a todos los miembros del Congreso, a la prensa y a la ciudadanía en general.

LaRouche subrayó que Obama es ahora la persona más odiada en el mundo, y que Estados Unidos ya no es de confiar, y que no lo será en tanto que Obama siga en la Presidencia.