Saquen a Obama o enfrenten una guerra termonuclear de extinción

27 de noviembre de 2015

27 de noviembre de 2015 — Detrás del derribo del avión ruso Su-24 por los turcos cuando volaba por el espacio sirio el martes 24 de noviembre, estuvo el agente británico Barack Obama, y el gobierno ruso ha dejado muy en claro de que es consciente de la complicidad de Obama. En una conversación telefónica con el secretario de Estado de EU, John Kerry, el miércoles 25, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, le señaló que bajo los términos del Memorándum de Entendimiento para evitar el conflicto, que firmaron recientemente Estados Unidos y Rusia, Estados Unidos asumió responsabilidad por las acciones de todos los socios de su mentada Coalición. Más al punto, Lavrov señaló que el ataque contra el avión ruso fue ejecutado por un avión manufacturado en EU, un F-16, y hay acuerdos obligatorios en el sentido de que las operaciones ofensivas que utilicen aviones hechos en EU deben ser anunciadas con antelación.

Inmediatamente después del derribo del avión ruso, el Presidente Obama hizo el desplante de llamar por teléfono al Presidente Erdogan de Turquía, para darle las seguridades de que Estados Unidos apoya plenamente sus actos “soberanos”. En su repugnante conferencia de prensa luego de la visita del Presidente Hollande de Francia el martes por la tarde, Obama se lanzó con un ataque megalómano contra el Presidente Vladimir Putin y contra Rusia, calificándolos de “los atípicos” para luego “ofrecer” a Rusia una última oportunidad para que se una a la “Coalición” encabezada por Estados Unidos para dar la pelea contra el Estado Islámico (EIIS).

Con eso, Obama hacía lo que mejor hace: mentir, patológicamente, a nombre de sus amos británicos. Desde hace mucho tiempo, la estrategia de la corona británica ha sido la de provocar una guerra entre Estados Unidos y Rusia, y alimentar una guerra de despoblación permanente dentro del mundo islámico, entre sunnitas y shiítas, empleando a su socio menor saudí como principal provocador. Ahora se ha incluido a Turquía, bajo el régimen del corrupto Erdogan, para revolver las condiciones para una guerra mundial. Obama ha sido la pieza principal de esta estrategia de guerra británica desde que lo pusieron en el cargo, e inauguró su primer período con una visita a la reina Elizabeth y al príncipe Carlos en Londres tres meses después de su toma de posesión.

Cada vez más analistas se han sumado a Lyndon LaRouche para señalar la complicidad de Obama en las acciones turcas del martes. John Helmer en Moscú, Justin Raimondo, Daniel McAdams del Instituto para la Paz Ron Paul, y Pepe Escobar han señalado esto en las últimas 24 horas, y han dicho que Erdogan nunca hubiera iniciado una acción contra un avión ruso sin la previa aprobación de Obama.

En respuesta al ataque turco, el Presidente Putin ha anunciado una serie de contramedidas militares inmediatas, tales como el despliegue de los más avanzados sistemas de defensa aérea S-400 en la base aérea rusa en la provincia siria de Latakia; la ubicación de un buque con misiles de superficie-aire en las costas de Siria, y el refuerzo de escoltas para todas las operaciones futuras de bombardeo rusas contra objetivos del EIIS en Siria. El gobierno ruso dejó en claro que tienen evidencias, como la traza de calor del Su-24, que muestran que nunca entró al espacio turco. Un funcionario estadounidense anónimo le dijo a la agencia británica Reuters y a otras agencias de noticias que el avión ruso fue derribado cuando volaba sobre el espacio sirio, luego de un breve paso a través del espacio turco, que no pudo durar más que unos cuantos segundos. El ataque fue preplaneado, premeditado y dirigido a arruinar el clima reinante luego de los ataques en París, en el cual estaba en proceso el potencial para resolver la guerra de cinco años en Siria y concretar una campaña concentrada para destruir al EIIS y al Nusra.

Putin responderá con un ataque de flanqueo, acorde con el despliegue de la fuerza aérea rusa en Siria que inició en septiembre y que alteró en lo fundamental la dirección del conflicto.

Si hubiese alguna duda de que se trata de un plan global británico de Obama contra Rusia, nada más hay que ver la situación de Ucrania, en donde el Sector Derecha ha estado bombardeando los tendidos de energía eléctrica hacia Crimea, y en donde la mascota de Victoria Nuland que actúa como primer ministro (Yatsenyuk), quien acaba de anunciar la prohibición de acceso a cualquier avión ruso sobre el espacio aéreo ucraniano. Eso es equivalente a una amenaza de derribar cualquier avión ruso en cualquier momento.

La mayor vulnerabilidad de los británicos en este plan de guerra es Barack Obama. Éste ha cometido crímenes contra la humanidad y tantos delitos que merecen juicio político que solo sigue en el cargo debido a la cobardía y al oportunismo de la mayoría de los miembros del Congreso y del pueblo estadounidense, que tolera su existencia a riesgo de su propia supervivencia.