El fraude intrínseco de Leo Strauss

29 de julio de 2004

<body><div align="center" class="style31"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular"><span class="style37"></span></font></font><p class="style31"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular">El fraude intrínseco de Leo Strauss</font></p><div align="left"><div align="left"><h5 class="style32"> <em><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular">por Lyndon H. LaRouche</font></em> </h5><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">La forma en que los círculos académicos y de chismorreo relacionados de los Estados Unidos abordan hoy a Platón, sienta sus premisas principalmente en dos escuelas rivales de interpretación enemigas de Platón. La primera, la de los fraudes pro aristotélicos de Benjamin Jowett de la Gran Bretaña y demás; y, la segunda, la de aquéllos, como las alguna vez figuras de la Universidad de Chicago Leo Strauss y su Allan Bloom, que se considera derivaron su mal merecida autoridad de la Escuela Marburg de Ernst Cassirer y compañía. Strauss es notable por lo extremo de su perversidad, una peculiaridad inclinada hacia el franco fascismo filosófico de Friedrich Nietzche, Martin Heidegger, Karl Jaspers, Teodoro Adorno, Hannah Arendt y la escuela de derecho de Savigny y Schmitt en Alemania y en las Américas.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">Este tema es de importancia directa e implícita para el caso del Consejo del Liderato Demócrata (DLC, siglas en inglés) ligado al hampa, un cuerpo que, irónicamente, empleó lo que con justicia puede describirse como métodos de los “camisas pardas” en sus intentos más recientes por suprimir el debate político dentro de los recintos del Comité Nacional Demócrata (DNC, siglas en inglés).</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">El argumento sobre la obra de Platón y su conexión con los acontecimientos pertinentes en el DNC, se explica a continuación. La primera pregunta a responder es: ¿cómo podemos determinar, en contraste con Jowett, Strauss y sus diferentes víctimas, la intención y significado de los diálogos de Platón? ¿Cómo puede hacerse esto de forma tan precisa, y también tan eficiente, como en el alemán o el inglés cultos, como ha de lograrse a partir del griego clásico? La respuesta a esa pregunta se demuestra mediante el uso del método que prescribí como punto de partida de una educación universitaria para los estudiantes de mi movimiento de juventudes hoy. El ejercicio ejemplar, es la comprobación original del estudiante de la validez de la revelación de 1799 —en su presentación original del teorema fundamental del álgebra— del fraude perpetrado de manera más notable por Leonhard Euler y su protegido, Joseph Louis Lagrange, sobre la cuestión del dominio complejo.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">La demostración de Carl Gauss en 1799, que definió la noción del dominio complejo y sentó las bases de la geometría antieuclidiana, puramente física, del alumno de Gauss y Peter Gustav Dirichlet, Bernhard Riemann, ejemplifica la esencia del método de Platón y su Academia, desde la época de la colaboración entre Arquitas y Platón, hasta la muerte de Eratóstenes y de Arquímedes. La dialéctica socrática, como la ilustra la construcción de Arquitas de la solución a la paradoja del cubo délico y Platón en general, expresa un principio de certeza cognoscible de la veracidad, un método de la verdad que se aplica a toda cuestión fundamental del método dialéctico socrático de Platón.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">La propuesta de que la educación universitaria de los miembros de mi movimiento internacional de juventudes debe proceder a partir de las implicaciones platónicas de la revelación de Gauss del fraude premeditado de Euler y Lagrange, en 1799, se basó en el supuesto de que la primera condición a satisfacer para pasar a una educación superior, es un sentido de certeza respecto a la diferencia axiomática entre el mero aprendizaje y el conocimiento verdadero. El “mero aprendizaje” a menudo se asume como algo que sólo identifica términos o que demuestra la habilidad de realizar una presentación deductiva creíble de una proposición, o serie de proposiciones aprendidas (o de pasar un examen calificado por computadora, basado en respuestas ya probadas de los elementos incluidos en un cuestionario de opción múltiple). El uso del término “conocimiento” debe restringirse a las implicaciones de la proposición: “¿Puedes construir una prueba física de la existencia del proceso que pretendes describir?” La construcción de Arquitas de la solución al problema de doblar el cubo ilustra la cuestión esencial de la distinción entre el mero aprendizaje y el conocimiento verdadero.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">La coherencia absoluta del método de Platón para abordar asuntos de relaciones sociales, con el mismo método dialéctico que se aplica a cuestiones de principio de la geometría física, constituye un método universal para alcanzar un conocimiento veraz. En todos los casos pertinentes, el “significado” de los diálogos de Platón se muestra al aplicar esta comprensión de su método dialéctico, sea cual sea el tema inmediato. Las perspectivas contrarias de Jowett, Strauss, Bloom, etc., simplemente son el tipo de disparate que gana crédito entre los crédulos mediante la sustitución de una norma veraz de conocimiento “construíble”, por alguna doctrina de mero “aprendizaje” (es decir, “la interpretación académica de las interpretaciones académicas”).</font></p><h4 class="style35"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular">La ciencia de la mente</font></h4><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">El biogeoquímico Vladimir I. Vernadsky empleó métodos experimentales para demostrar que, en efecto, el universo conocido se compone de tres espacios–fase distintos, pero multiconexos. Así, él define el universo como tal multiplicidad multiconexa de los dominios respectivamente abiótico, vivo y espiritual. Cada uno de estos dominios se define como distinto del otro aplicando las normas de la química física experimental (geobioquímica), para demostrar que los procesos vivos producen productos físicos que los procesos abióticos no generan y que la actividad mental creativa de la mente humana individual genera efectos físicos que ni los procesos abióticos ni otras expresiones de los procesos vivos producen.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">A través de la actividad espiritual —la cualidad de la actividad mental creativa que descubre un principio físico universal preexistente—, la humanidad es capaz de manejar tales principios universales preexistentes descubiertos para cambiar al universo de formas que, de otro modo, no ocurrirían en el mismo. El principio así aplicado no es nuevo, sino que su aplicación deliberada en el universo, bajo la dirección voluntaria de la mente humana, crea una nueva condición dentro del universo sobre el que el hombre actúa de este modo.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">Tales descubrimientos ocurren, en principio, mediante el tipo de procesos mentales expresados por la dialéctica socrática de los diálogos de Platón. Sólo esos tipos de proceso mental se consideran como poderes “espirituales” (en el sentido de poderes generadores o de construcción, o la capacidad para producir cambios—ndr.) que, de otro modo, existen fuera del control, ya sea del universo abiótico, o del biótico.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">Por consiguiente, en una geometría física antieuclidiana competente, como la que representan los descubrimientos de Bernhard Riemann, no se permiten definiciones, axiomas y postulados <i>a priori</i> (es decir, arbitrarios) como los de cualquiera de las geometrías euclidiana, cartesiana o no euclidiana. Sólo a los que experimentalmente demuestran ser principios físicos universales se les permite definir la geometría del espacio tiempo físico.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">Así, desde la perspectiva de aquél que profesa semejante geometría antieuclidiana, existen tres tipos de principios físicos universales “de tipo axiomático”: los que de verdad se conocen, los falsos y las nociones eficientes de principio que, o se niegan erróneamente, o simplemente aún se desconocen. La conducta humana individual y, con mayor acento, la conducta de las masas, se regulan de conformidad. Las discrepancias entre estos conjuntos de supuestos mentales “de tipo axiomático” explican todos los fenómenos de mayor interés científico de la conducta social de las masas, incluyendo la historia de culturas enteras.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">El individuo o la sociedad cuyas pautas de acción han de considerarse, deben estudiarse actuando de formas que corresponden, simultáneamente, a una lectura del mapa del universo real y a una lectura contrastante del mapa de un universo falso, imaginado. En la mayoría de los casos, el individuo, incluso la sociedad entera, leen el mapa equivocado, el mapa del universo falsamente imaginado. Tales culturas que leen el mapa equivocado, son como el famoso pez dorado que nada en pequeños círculos cerrados —como está acostumbrado— en un gran estanque. Como resultado, al decidir viajar por el camino inexistente, o intentar cruzar el abismo sobre el puente que no hay, tarde o temprano el individuo o la sociedad se estrellan.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">En tales casos, la sobrevivencia del individuo o de la sociedad dependen de despertar de manera oportuna a la existencia de características pertinentes del mapa real. Una sociedad que se aferra a la fe en un mapa falso —como el gobierno de Bush y el DNC actuales parecen hacerlo hoy, respectivamente, aferrándose lo suficiente como para caer en el abismo o estrellarse contra la ladera de la montaña— debe reconocerse, de forma acertada, como el caso de una tragedia verdaderamente clásica.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">Nuestro albedrío como seres humanos lo controla, en los principal, la mayor parte del tiempo, la forma en que leemos el mapa en nuestra imaginación. Así, consideren cuatro tipos de mapas.</font></p><h4 class="style35"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular">Leyendo el mapa de la mente</font></h4><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">Mapa A: (un caso hipotético) todos los principios físicos universales conocidos que se asumen son verdaderos, pero el mapa está incompleto, pues omite muchos principios aún por descubrir.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">Mapa B: aunque quizás los miembros de la sociedad ignoren del todo los principios físicos universales reales, tienen ideas que, en una clase de casos, sirven como aproximaciones de la realidad y, en otra, son absurdas y a menudo de una forma bastante peligrosa.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">Mapa C: la sociedad combina algunas buenas aproximaciones de principios universales, mucha ignorancia sobre otros principios que existen y una pizca generosa de supuestos axiomáticos falsos (tal como el argumento de Euler y Lagrange que Gauss desenmascaró en 1799).</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">Mapa D: el individuo o cultura implícitamente condenado o condenada que excluye, de modo axiomático, la existencia posible de supuestos contrarios a la mezcla de principios verdaderos y falsos que ese individuo o cultura asume al presente, implícitamente, como verdadera.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">Así, la ciencia moderna se hizo posible mediante el trabajo de Johannes Kepler —explícito seguidor clásico de Platón, Nicolás de Cusa y Leonardo da Vinci—, quien echó abajo el obstáculo absoluto contra la ciencia que representaba la influencia de Aristóteles en la obra de Claudio Tolomeo, Copérnico y Tycho Brahe. El lanzamiento del empirismo por Paolo Sarpi y su lacayo personal Galileo Galilei, ha servido así como una parodia del uso de las enseñanzas de Aristóteles para tratar de obstruir el progreso científico de la forma en que la enseñanza de Claudio Tolomeo tendía a hacerlo desde entonces, durante la época del Imperio Romano, hasta el Renacimiento europeo del siglo 15.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">El “mapa D” y casos relacionados, tienen el rasgo característico subyacente de negar la existencia del conocimiento en la forma en que he distinguido aquí entre el mismo y el mero aprendizaje. Estas patologías buscan interrumpir, o incluso dar marcha atrás a la acumulación de conocimiento, limitando lo que se llama “conocimiento” al mero aprendizaje de un individuo que flota, por así decirlo, en una sopa infinita de percepción sensorial.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">El “mapa D” y casos relacionados, se estudian bien desde la perspectiva del <i>Prometeo encadenado</i> de Esquilo. Los “dioses del Olimpo” odian al Prometeo inmortal, porque éste llevó al hombre a reconocer el poder de la humanidad para dominar el universo, mediante el desarrollo y aplicación del conocimiento de principios universales. Los dioses del Olimpo (excepto el notable caso especial de Atenea) reflejan los rasgos característicos de la sociedad barbárica en la que relativamente pocos hombres, o cazan a otros hombres, como lo hacen con las bestias salvajes, o crían, explotan y seleccionan hatos de ganado humano cautivo, como lo hace la sociedad esclavista. La “estupidización” del ganado humano expresa así el interés especial de la clase oligarca de los gobernantes.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">Por tanto, toda tragedia de verdad clásica, sea que se componga para el escenario o para la sociedad de la vida real, es producto de la persistencia de aquellas ideologías por las cuales, por un lado, la oligarquía se esclaviza ella misma a la dependencia de cazar o pastorear ganado humano y, por el otro, se condiciona a la masa de la población a vivir y pensar como virtual ganado humano. A menos que haya al menos una aproximación a una revelación prometéica dentro de esa cultura en peligro, se hará pedazos trágicamente. Este rescate sólo puede ocurrir mediante la influencia de los procesos mentales sociales del tipo asociado con los diálogos platónicos.</font></p><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">El rescate viene cuando se lleva a la gente a descubrir un mapa, ojalá, más veraz, para abrirse a un proceso de purgar la mente popular de los tipos absurdos de principios axiomáticos, y para que se consagren a la búsqueda y uso de principios verdaderos aún por descubrir y aplicar.</font></p><p><span class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1">La función de una criatura depravada, antiprometéica, como el finado Leo Strauss, es embotar la mente popular a tal grado que no sea probable ningún escape de la trampa de un “mapa D”. De este modo, el satánico Strauss representa el impulso satánico de un Nietzche, un Schmitt, un Heidegger, un Jaspers, un Adorno y una Arendt. Strauss representa ese aprendizaje de un estrato gobernante de la sociedad que ha de tender a garantizar que esa cultura se autodestruirá, tal como los Estados Unidos, bajo su gobierno y la influencia del DLC actuales, se lanzan de forma compulsiva a la destrucción ordinaria de nuestra nación, y de todos dentro de ella.</font></span></p><p></p></div></div></div></body>