Una crisis más allá de su capacidad para encarar la verdad: LOS SENADORES NO CAPTARON LA REALIDAD

5 de julio de 2011

Una crisis más allá de su capacidad para encarar la verdad:

LOS SENADORES NO CAPTARON LA REALIDAD

Por Lyndon H. LaRouche, Jr.

28 de junio de 2011

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Lo que he oído de los miembros del Senado, sugiere que, o no han mostrado un entendimiento competente de su situación, o que algunos líderes del Senado deben de estar en un estado de vertiginosa huída hacia el reino de nunca-jamás en el cual han preferido creer. En realidad, ellos enfrentan la realidad bastante inmediata de una dictadura fascista creada por un títere británico llamado Obama, como los avestruces legendarios (imaginarios, por supuesto) con sus cabezas metidas en la arena, y sus traseros a punto de ser pateados a muerte. Hasta ahora, han despachado a nuestra república a que se extinga mediante una copia de las leyes de emergencia de Hitler, del mismo modo en que los malditos socialdemócratas alemanes, propiedad de los británicos, marcharon virtualmente hacia la entrada de los campos de concentración, y muerte, o hacia otras formas de sumisión. La lección a aprender es: no confíes en que Satanás sea amable contigo.

El discurso del senador Kerry en defensa de los esfuerzos de Obama para establecer una dictadura, es un ejemplo. ¡Un descenso hacia la sofistería absoluta!

Solo un delirio, un chantaje, o algo semejante para tal efecto, pudo haber motivado a cualquiera de esos senadores que no sean malvados por sí mismos, a buscar un pacto con Satanás; una confianza basada en las promesas de Satanás a su instrumento, Barack Obama.

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Desde mi pronóstico, más que confirmado plenamente, sobre el inicio a fines de febrero de 1957 de la "peor recesión del período de la posguerra", hasta la fecha, puedo recordar una serie de mis pronósticos anteriores; habían representado éstos un número limitado de pronósticos de crisis económico-financieras, todas las cuales, desde el verano de 1956, se habían cumplido puntualmente. El motivo principal de la singularidad de mis éxitos en ese campo se debió más a la estupidez de mis supuestos rivales en dichos asuntos, que a cualquier facultad realmente extraordinaria de mi parte. Ellos creían en las estadísticas como su dios, y fueron debidamente recompensados pora esa necedad pagana.

La noción de dinero, como tal, como factor causal normal en el auge y la caída de las economías, ha sido una vieja tradición entre las naciones, y una de las mayores causas de las aflicciones relacionadas en las regiones mediterránea y transatlántica desde el derrumbe del imperio aqueménida, y la ruina de una cultura europea descollante del litoral mediterráneo, la cultura de Grecia. La raíz de un patrón que ha persistido hasta el tiempo presente, ha sido un patrón de tres reencarnaciones sucesivas de un imperio romano arruinado crónicamente, incluyendo la amenaza de un fin terminal de la sucesión de todos los modelos imperiales romanos "mundiales", incluyendo el del imperio británico que conspira al efecto de su propia condena a la destrucción autoinfligida, llevándose consigo a las demás naciones de la región transatlántica.

El hecho a destacar en este respecto es que, no hay una relación causal que haya sido marcada mediante una sucesión de opciones de un conjunto crónicamente fracasado de sistemas monetaristas dominantes sucesivos como tales, y en veces, el ascenso de las economías físicas, como la de nuestro Estados Unidos original. En realidad, desde el derrumbe de la Antigua Grecia antes, en la Guerra fratricida del Peloponeso, hasta la insurgencia y fatal caída pendiente de lo que ahora es el cuarto imperio romano, el imperio de Elizabeth II, toda nación de Europa se ha postrado en la virtual servidumbre de alguna formación de experimentos inevitablemente fracasados del mismo tipo de sistema monetarista que el de su predecesor fracasado.

Ahora, la idea demente de un gobierno globalista que destaca a un agente fascista veterano de la matanza de judíos en Europa dirigida por Hitler, George Soros de Gran Bretaña y el montón de sabandijas que le sirven, lleva la bandera de la obscenidad que traen esos comprados, en cuerpo y alma, por el Soros del narcotráfico. Él ha sido el hombre que compró una Presidencia estadounidense para Barack Obama, comprada, en gran medida, con dinero del narcotráfico, para la monarquía británica. De este modo, esa criatura miserable, que se le considera ahora con justicia moralmente demente, la criatura parecida a Nerón conocida como Barack Obama, llegó a apoderase y mantiene una increíble influencia tipo Mussolini sobre el poder de EU.

Hace mucho que llegó el tiempo en que, tales planteamientos precisamente exactos de los hechos, como los que acabo de referir, son la expresión del único concepto moralmente competente que se debe presentar como resumen de la situación actual de nuestra república. De este modo, incluso algunos senadores demócratas tienden a negociar un pacto con Satanás, el mismo diablo, en su repugnante sandez de proponer realmente desatar otro año de infierno para nuestra república, entre otras de la región transatlántica.

Por supuesto, una cosa es llegar a un arreglo, y otra muy distinta transigir en aras de cerrar algún trato contra nuestra república, como el que ahora se negocia entre Wall Street y Londres. De este modo, Wall Street se vendió al protegido de Gran Bretaña, Adolfo Hitler, hasta el punto en que Winston Churchill necesitó desesperadamente la alianza (temporal) durante la guerra con nuestro Presidente Franklin Roosevelt. En cuanto murió el Presidente Franklin Roosevelt, un ex senador ligado a Wall Street, Harry S Truman, entregó a EUA en un nuevo pacto con el mismo viejo Diablo británico que había creado realmente a Adolfo Hitler, hecho esto con tanta ayuda de las que habían sido antes las fuerzas a favor de Hitler del dinero de Wall Street, bajo el mismo liderato del Prescott Bush que había financiado a Hitler, y eso por parte del mismo Prescott Bush y de sus descendientes pertinentes.

Todo Estados Unidos ahora está a la espera de que el propio Estados Unidos sea destruido, durante las próximas semanas, bajo el dominio de un sistema llamado "gobernanza". Bajo ese sistema mediante el cual se destruirá pronto nuestra ya lisiada soberanía, tan pronto como las semanas venideras de inmediato, si no se le da al gobierno de Obama el tipo de justicia verdadera que tanto merece: expulsión. Los instrumentos de la sandez en el Senado han actuado ahora "en el espíritu de la avenencia" para poner a nuestra república en una situación de componenda que equivale a la muerte de nuestra Constitución.

"Bola de idiotas: ¿no les había advertido?", y eso con exactitud nada menos, y en mi capacidad del pronosticador económico más exitoso durante décadas. El hecho histórico de la situación, es que la elección del Presidente Barack Obama, con la inclinación de su patrocinador, George Soros, hacia el liberalismo del tráfico de drogas, fue pagada en gran medida con ganancias del narcotráfico controlado por los británicos, un virtual títere de la reina Isabel y Soros, un Obama, a quien se le permite actualmente cometer la mayor de todas las traiciones contra nuestro Estados Unidos. Todo culmina con la "componenda" con el Diablo, propuesta a nombre de lo que es aparentemente, hasta ahora, de algunos de nuestro Senado.

El papel del infame Adam Smith

La esencia del delito consiste en la sumisión al culto del liberalismo.

La expresión principal de esa incompetencia generalizada de los "expertos" en economía, ha sido su devoción a la maldad intrínseca de un método de des-pronósticos estadísticos basado en la incompetencia inherente de la doctrina de Adam Smith en la Teoría de los Sentimientos Morales, de 1759 de Smith: la creencia en el mito de que el único sustituto conocible de la realidad física es la doctrina del placer y el dolor.

Debido a la doctrina lunática de Adam Smith, ahora estamos, como nación, a apenas unas semanas de una destrucción muy seria y traicionera de nuestra nación, una destrucción a la que se le ayuda por el momento, en el nombre de la "componenda", como en el discurso reciente del senador Kerry. Si la bufonada incoherente de Kerry llegase a prevalecer en la práctica, las consecuencias serán cruentas más allá del alcance de las imaginaciones actuales.

Por lo tanto, ya ha sido tiempo de ubicar con exactitud la raíz de la sandez mostrada en el Senado hasta ahora en este respecto. Esa componenda es una de las principales amenazas a nuestra forma constitucional de autogobierno. No puede haber ninguna componenda aceptable con el oportunismo del irracionalista que se expresa en el discurso del senador Kerry.

Por qué un senador Kerry en quien yo tenía motivo para ver una capacidad en serio, se haya comprometido tan dolorosamente de este modo, realmente no lo sé. El hecho es que fue una desviación horrible de cualquier semejanza con la verdadera razón. Lo mejor que puedo decir es que, estos son momentos, al presente, en los que hombres y mujeres otrora audaces son aterrorizados para caer en una extraña locura llenos de pavor.

"Se avino a ella"

Dicho sea todo eso, no puede haber ninguna transigencia moralmente aceptable con el Presidente Barack Obama. Tiene que ser expulsado sobre las premisas existentes, claramente establecidas, sin ninguna alternativa aceptable moralmente a ese resultado relativamente inmediato. Escribo "ella", y quiero decir la reina británica misma. Un títere, como Obama y sus seguidores aterrorizados actualmente, no tiene derecho a operar sobre la base de reclamar la protección de un "juramento del cargo".

Lo mismo cuenta para toda la jauría de lacayos de Soros claramente definidos que actualmente contaminan nuestras instituciones de gobierno.

La caracterización urgente de la situación actual, es estratégica en lo esencial. El sistema de "gobernanza" que introdujo en el vocabulario británico oficial el zorrillo oficialmente mentiroso conocido como ex primer ministro Tony Blair, es, por implicación, el tipo de sistema de "gobernanza" más completamente malvado que se haya concebido en tiempos modernos, con la debida consideración del caso de Adolfo Hitler. En la medida en que las consecuencias de una concesión a tal acuerdo extendería la monarquía de la reina Isabel a la forma de un sistema mundial de dictadura imperial del tipo que propone abiertamente el perverso promotor de las drogas, George Soros. A ese Soros que es un cómplice notable en ese plan británico, se le debe considerar justamente como quizás la personalidad más despreciable en este planeta hoy día, con un historial de servicio a la causa perversa del horror de Hitler contra los judíos europeos que no se podría perdonar jamás incluso hoy, no tanto por su papel de entonces, como por no reconocer el horror de su papel al servicio del régimen nazi, el cual no se ha podido silenciar hasta este día.

Los poderes que le confió a Soros la propia monarquía británica, hasta la fecha actual, mantienen en evidencia el puro horror de su existencia, hasta la fecha actual. Hay muy poca diferencia entre Soros y el espíritu del régimen de Hitler todavía hoy. La cualidad común que comparten Hitler y Soros, mantiene esos nexos entre ellos tan activos hoy todavía. Hitler puede estar casi olvidado; Soros, hoy todavía, mantiene vivos esos nexos entre Hitler y él, todavía ahora.

Obama, hasta el momento, no ha resultado mejor que Soros.

Incluso dejando a un lado a Hitler y a Soros por un momento, el sistema imperial británico de hoy día, no es mejor, hoy, de lo que era en el siglo 19 en el subcontinente indio, o en África; la mayoría de África actualmente, es una muestra.

Después de todo, una depravación tal como ésa es una tradición imperial de la monarquía británica como el imperialismo de la esclavitud africana y el narcotráfico. Después de todo, fue el imperio británico que se estableció en febrero de 1763 con la Paz de París, lo que creó al imperio británico de hecho, el imperio arraigado en la tradición de Guillermo de Orange del Nuevo Partido Veneciano que había lanzado lo que habría de ser el imperio británico de hecho en el transcurso de la llamada "Guerra de los Siete Años". Fueron los británicos que controlaban la captura y comercio de esclavos africanos mediante la monarquía española cautiva de Gran Bretaña, a nombre de la monarquía británica, en gran parte del siglo 19, y ha habido muy pocas excepciones a esa tradición en la conducta del imperio británico con sede en Londres, hasta este día.

En cuanto a la población británica, un pueblo se define, de modo indeleble, por los crímenes en que están implicados por sus concesiones.

En lo personal, yo no tengo ningún impulso natural para ser ofensivo en esta cuestión. Sin embargo, la verdad es la verdad, y se debe decir para que no se tolere la maldad. La difusión de un propósito de crear una forma genocida de imperio mundial británico, como ahora bajo la reina Isabel, eso en el dudoso nombre de la doctrina explícitamente imperialista de "gobernanza", constituye de facto, una declaración de guerra contra la soberanía de toda nación, incluso de la propia población británica.

Dicho todo esto hasta aquí, se debe poner el acento ahora en la culpabilidad de toda esa maldad británica en un tipo de falla de fondo que se ubica más profundamente: tal es el "sistema liberal" de tales como Paolo Sarpi y su vástago, Adam Smith.

La maldad llamada "liberalismo"

El logro particular de "el" Adam Smith, llamado así propiamente a semejanza del legendario "viejo Adán", ha sido haber expresado el principio de maldad pura de Paolo Sarpi en lenguaje llano: el principio de "placer-dolor".

Después de todo, si has rechazado la práctica de la razón, ¿de cual tribunal puedes esperar justicia? Por ejemplo, para usted, senador Kerry. Lee el reciente ejercicio de irracionalismo puro del senador Kerry, en defensa del crimen de la traición implícita del Presidente Barack Obama. Kerry nos da un ejemplo importante de un caso ilustrativo.

El mensaje del senador Kerry, cuando se mide, puerta a puerta, es pura retórica; no contiene ningún principio moral; más bien, es explícitamente amoral, despojado por completo de las huellas de cualquier principio verdadero. El sustituto visible de un principio en su oratoria, es la doctrina de que no se puede considerar ningún principio. Cualquier conjunto de retazos sin valor que resulte en lo que eventualmente se debe presentar a votación, tiene el mismo resultado señalado, que sería embarcar a nuestra república hacia el puritito infierno de conceder el derecho a la conducta criminal, implícitamente traidora, a un Barack Obama. El rugido de un viejo leon sucio, derrotado, y sin colmillos de verdad.

Los verdaderos patriotas estarían hechos de mejor pasta que esa.

En cuanto se conceda a Obama la facultad de violar la Constitución, lo cual Kerry le ha prometido al Presidente Obama, eso seguramente es la entrada al infierno, al descenso de nuestra república hacia un infierno basado totalmente en las presunciones del decreto de "poderes de emergencia" de Adolfo Hitler. Si se sostiene la petición de Kerry, quedaría prácticamente garantizado el sometimiento a una dictadura tipo nazi en Estados Unidos, o estallaría una cruenta guerra civil en Estados Unidos contra un gobierno corrompido que había traicionado su Constitución, con uno u otro pretexto barato y fraudulento. El pueblo estadounidense, sabiendo que estarían a punto de ser asesinados de seguro por las medidas estilo nazi de Obama, se vería llevado a tomar medidas desesperadas para derrocar a los que derrocaron, los traidores a nuestra república que le permitieron a Obama salirse con la suya con ese crimen monstruoso, prácticamente satánico, una criminalidad como la del emperador romano Nerón.

Yo sospecho que el Creador mismo, al ver amenazada de este modo la existencia misma de Su humanidad, debe tomar cartas en el asunto Él mismo.