Sí vive: LA MENTE EN BREVE

14 de julio de 2011

Sí vive:

LA MENTE EN BREVE

Por Lyndon H LaRouche

17 de Mayo, 2011


En consideración a las implicaciones de la extensión de "Cuando los gobiernos se desmoronan"[1], aquí produzco un resumen del núcleo del razonamiento sobre el tema de la metáfora.


Comienzo con subrayar la necesidad de enunciar la siguiente frase, que es, inevitablemente, lo que se diría "algo complicada".

La raíz de los errores de juicio más frecuentes con respecto a la naturaleza esencial de una noción competente de ciencia física y, tomando en cuenta los errores de juicio con respecto a los procesos sociales humanos, se ha de localizar, fundamentalmente, en la presunción de que la raíz del conocimiento humano está en los principios de la percepción sensorial, en vez de en un orden superior de conocimiento, que es el conocimiento de los poderes creativos únicos de la mente humana real, una mente que sabe que la percepción sensorial no es nada más que una sombra distorsionada de la realidad, solo accesible a esa pocas veces reconocida realidad que existe solo en las facultades de lo que sigue siendo, hoy todavía, la existencia poco reconocida de la mente humana verdadera.

La principal fuente del fracaso moral, tanto como físico, de la conducta de los seres humanos, hoy todavía, mas en concreto la gente aparentemente educada, es inherente a la creencia infundada de que la percepción sensorial nos muestra la realidad. De este modo, nos vemos confrontados con lo que es realmente la irracionalidad de lo que se considera erróneamente por lo común, incluso en los más altos niveles académicos, como la practica de la razón.

Lo peor de los crasos errores e incompetencias relacionadas que exhiben personas cultas y presumiblemente bien intencionadas, son producto de la prevalencia de una forma de creencia a priori que es sistémicamente contraria al descubrimiento singularmente original de Johannes Kepler del principio de gravitación universal. Quiero decir que el descubrimiento de que la percepción sensorial constituye la fuente de evidencia que apoya la noción realmente falaz de que la deducción situada en medio de la vivencia ocasional de percepción sensorial, nos proporciona el discernimiento de una expresión de principios de la realidad sensible. Mientras que, en realidad, la prueba existente de lo contrario, se muestra claramente en ciertos estudios fundamentados en una evaluación de la validez de los de Kepler, y demostrados en verdad experimentalmente mediante un examen sistemático del verdadero descubrimiento de Kepler.

Quizás, la mas dramática y también mas fructífera de las pruebas sobresalientes del razonamiento de Kepler, es el del discernimiento de Albert Einstein sobre la realidad de que el descubrimiento de Kepler demostraba que nuestro universo es "finito pero no acotado". De hecho, se puede ver por cualquiera que seriamente lo decida, en este caso, que incluso muchos de quienes se les escucha afirmar las palabras de Einstein sobre este asunto, no saben realmente "de lo que están hablando", ontológicamente.

No obstante, la formalidad del conocimiento, de que existe el argumento algo célebre de Einstein, por lo común no ha persuadido ni siquiera a "los supuestamente conocedores", a ver la realidad físicamente eficiente hacia la cual les señalaban las palabras de Einstein. Esta cuestión constituye el núcleo de la totalidad del razonamiento que he proporcionado en "Cuando los gobiernos se desmoronan": ¿Dónde está y qué es exactamente la mente humana?

Se podría decir, que ya he planteado esa cuestión claramente en esa publicación reciente; sin embargo, puedo estar seguro, por adelantado, de que es necesario que explique lo que he explicado, no realmente porque no lo haya dicho de modo suficientemente claro, sino, porque los lectores necesitarán por lo general volver a pensar lo que ya he escrito. De este modo, como lo han advertido todos los más sensatos pedagogos de importancia, todo asunto a enseñar debe estar compuesto de, en esencia, tres elementos sucesivos, del modo siguiente:

"Primero, dí lo que vas a decir; segundo, dilo; y tercero, y (de manera temporal) ultimo, dí lo que habías dicho, de tal manera que, finalmente recuerde que lo que has comentado es el tema exacto que les habías advertido al principio".

Luego, después de completar ese ciclo una vez, dí lo que habías dicho así, otra vez, pero en otra parte; esta vez, habrás descrito el significado del proceso precedente de tres pasos, del mismo modo, excepto que, ahora, tú haces de la visión del objeto, ésta vez, como el objeto que tu mente ve ahora como una existencia que tiene existencia en un pasado, lo que has experimentado, ontológicamente, como en un pasado reciente.

Eso, por ejemplo, es el motivo de la práctica del "equipo del sótano", de hacer que algunos de ellos, uno a la vez, reciten como alguien hablando en voz alta el texto que leen los ojos de los demás. Oír y ver simultáneamente define una dimensión adicional a la vivencia de la presentación de la materia. Agregando una segunda dimensión de la visión del objeto ilustrado, le agrega a la dimensionalidad de la vivencia, del mismo modo en que se agregan otros precursores cuando se hace un pronostico.

Por ejemplo, recientemente se ha vuelto costumbre, hacer la presentación audiovisual de un drama, o, mas concretamente, una opera, en el escenario, o en la pantalla, de modo más visible en el escenario. Por otro lado, se arruina la imagen esencial del drama, tanto de hecho como en el efecto. Las tomas muy cercanas de la cámara que se utilizan en tales ocasiones, son mortales, en su efecto, sobre la vivencia de la mente.

Llámese al resultado neto de ese proceso, el enfoque y método indispensable para trasmitir un sentido de la ontología real plasmada en el proceso representado en la combinación precedente de pasos sucesivos.

La cuestión que a algunos podría parecer, inicialmente, un procedimiento incómodo en el arte de la pedagogía, representa, precisamente, la misión indispensable de que el significado ontológico del concepto se describa, en si mismo, con un sentido antológico eficiente, en vez de una vivencia literaria formal, tal como una forma de razonamiento meramente descriptivo de modo semejante al de una vivencia común en el salón de clases. Sal de la "escuela del blablabla", entra al dominio de lo que es literal y figurativamente lo "real" ontológicamente, para beneficio de la mente de los oyentes, los que ven, y del que habla.

 

El problema considerado

Para realmente trasmitir una idea, uno debe acercarse a la proximidad de atestiguar una "representación en vivo" de un drama en un escenario. Nomás "leer el texto", de un guión y en voz alta, pero sin la cualidad del drama, ahoga lo que debía haber sido la cualidad que se busca en el drama y que se requiere para la trasmisión efectiva de ideas. El "lenguaje corporal", a menudo incluso el lenguaje "crudo", es a veces de lo más útil, en ciertas ocasiones.

El mas esencial de los principios a considerar en relación a las consideraciones que he presentado aquí hasta este momento, es la urgencia de transformar la imagen del orador del relato en curso, hacia un cuerpo diferente ("por así decir"), al del cuerpo que supondríamos que sea el cuerpo físico "en escena". El cuerpo real se debe alejar hacia las sombras, de tal modo que el "espíritu", el alma pueda aparecer en ese lugar en el escenario donde el cuerpo encarnado de la persona parecía, quizás equivocadamente, haber ocupado la personalidad en el escenario.

"La obra es la cosa para capturar la conciencia del rey".

"¿Ser", o, "no ser?" "Ese, es el dilema".

. . .

"... su finiquito hacer...?" con ... "un, puñal, desnudo!"

"Sintamos el puñal mortal deslizarse hacia el 'órgano mortal' elegido", y eso, acompañado de una sensación de "la partida del alma". Hamlet se encuentra, así, por un momento, como un mero actor casero sobre un desolado escenario ordinario, por un horrible momento ahí. Dado que ha muerto, entonces, una vez, como Otelo, el cadáver sin alma retoma el papel de Hamlet, como la presencia del espíritu que hace el papel del actor, en ese dominio, que es la imaginación, que es el escenario.

No he exagerado en lo más mínimo.

¿Que es real, después de que se ha dicho todo? El descubrimiento de una encarnación verdaderamente eficiente de un gran principio veraz de la ciencia física, por ejemplo, es ciertamente más real hoy, que el cadáver sepultado de quien descubrió ese principio anteriormente.

En este respecto, es notable que, adultos jóvenes pensantes de la generación contemporánea presente, a menudo piensan, erróneamente, sobre los valores que han adoptad como suyos, e imaginan que esos valores habrán perdido el significado eficiente en la generación que los ha abrigado, una vez que ellos, a su vez hallan fallecido. No obstante, los grandes descubridores científicos y los artistas clásicos creativos del pasado, existen, hoy día, como más reales que la mayoría de los miembros vivos actuales de nuestra población.

Sin esa pasión por el espíritu, no podría haber verdad.

Hey, chica..."La obra es" –en verdad— "la cosa".

"Ver el alma" en el escenario, entonces, es el principio de la verdad, en tanto que no es creíblemente veraz que aparezca en cualquier otra encarnación. Lo que nosotros consideramos como la carne viva, no es más real que la inmortalidad de eso que permanece como el regalo que ha sido la habitación encarnada de una alma eficientemente creativa, una vez que el llamado "cuerpo mortal" ha partido. Tal es el principio de la vida humana misma; tal es el significado de la obra de hombres y mujeres que permanece inmortales, después de que el cuerpo humano, ha fallecido.

Lo que habremos creado para la humanidad futura es, al final, lo que nosotros somos.

La ironía de todo ésto

De este modo, la creatividad como tal, del modo en que yo he tratado el asunto implícitamente, tanto en lo que he escrito en "Cuando los gobiernos se desmoronan", y en la esencia de esa pieza que he destacado hasta aquí. Les he dado a ustedes, aquí, como en el trabajo precedente mucho más extenso, la esencia de esa verdad mayor que ha sido trasmitida para servir como verdad encarnada. El alma en su realidad, eres tú, por cualquier valía que presenta la existencia de la persona mortal por su servicio a la humanidad, pero, en especial, a las futuras generaciones de la humanidad, un futuro en cuya creación hemos participado.

Esa es la raíz de nuestro verdadero valer, su valía como vivientes de haber vivido como expresión de esta devoción para crear el futuro mismo.

 

[1] En inglés: http://www.larouchepac.com/node/18204