Cheney si tiene rabo de paja. Funcionario del Departamento de Justicia da bases para el enjuiciamiento político

17 de may de 2007

<body><div id="article"><h1>Cheney si tiene rabo de paja. Funcionario del Departamento de Justicia da bases para el enjuiciamiento político</h1><p>16 de mayo (EIRNS).— El testimonio del ex Subprocurador General de los EU, James Comey, ante el Comité Judicial del Senado el 15 de mayo, es una razón inequívoca de por qué el juicio político a Dick Cheney es vital para la protección de la Constitución estadounidense. Incluso antes de este dramático testimonio, ya existe en la Cámara de Representantes una iniciativa de juicio político, la H.R. 333, por las mentiras de Cheney en la guerra contra Iraq.</p><p>Según Comey, el vicepresidente Dick Cheney intentó conducir lo que sólo puede calificarse como un "golpe frío" contra todo el liderato del Departamento de Justicia. De acuerdo a Comey, mientras el Procurador General John Ashcroft convalecía enfermo de gravedad en un hospital en marzo del 2004, y después de que Ashcroft, Comey y la Oficina de Asesoría Jurídica del Departamento de Justicia habían determinado que el programa de vigilancia interna del Gobierno "no tenía sustento legal", altos funcionarios de la Casa Blanca, actuando en representación de Cheney y el asesor de Cheney David Addington, invadieron la sala de cuidados intensivos del hospital donde estaba Ashcroft con la intención de obtener del debilitado Aschroft que firmara un documento que reautorizaba el programa. Todo esto a pesar de que el mismo Ashcroft había acordado antes, que el Departamento de Justicia debía negarse a hacerlo y había designado a Comey como Procurador General en funciones con plenas facultades durante su hospitalización.</p><p>Comey testificó: "Me preocupaba que esto fuera un esfuerzo de darle la vuelta al Procurador General en funciones y conseguir que un hombre muy enfermo aprobara algo que el Departamento de Justicia ya había concluido —el Departamento en su conjunto— que no podía certificar su legalidad".</p><p>Cuando Ashcroft rechazó la demanda de firmar el documento hecha por el entonces Asesor Jurídico de la Casa Blanca Alberto Gonzales, la Casa Blanca siguió adelante y reautorizó el programa ilegal sin la aprobación del Departamento de Justicia. En ese momento, Comey y toda la directiva del Departamento —incluyendo el mismo Ashcroft— estaban listos a renunciar junto con el director del FBI, Robert Mueller. "No podía quedarme, si el Gobierno iba a empeñarse en un proceder que el Departamento de Justicia dijo no tenía sustento legal", dijo Comey al comité senatorial.</p><p>Cuando el senador Arlen Specter (republicano de Pensilvania) preguntó a Comey si había discutido con alguien más, aparte de Card y Gonzales dentro del Gobierno, que no aceptara las conclusiones del Departamento de Justicia sobre el programa de la Agencia Nacional de Seguridad (ANS), Comey respondio que Cheney y su asesor David Addington ambos le habían dicho en persona que no estaban de acuerdo; estos fueron los únicos nombres de funcionarios de la Casa Blanca que Comey mencionó en desacuerdo. Es ampliamente conocido que Cheney y Addington fueron los principales promotores del ilegal programa de vigilancia interna de la ANS y el testimonio de Comey revela los extremos a los que ellos estaban preparados para llevar adelante su ilegal y anticonstitucional arrebato del poder estilo nazi.</p><p>En última instancia, según Comey, el presidente Bush aceptó, después de reunirse en privado con él y Mueller y sin la presencia de Cheney, permitirles hacer los cambios al programa de vigilancia que el Departamento creía daban una mejor base legal. De no haberlo hecho, el país se las habría visto con el espectáculo de la renuncia a sus cargos de los principales funcionarios del Departamento de Justicia y el FBI, en protesta contra el intento de golpe de Cheney.</p></div></body>