El CRE promueve una dictadura monetaria unimundista

1 de may de 2007

<body><div id="article"><h1>El CRE promueve una dictadura monetaria unimundista</h1><p>30 de abril (EIRNS).— La edición de mayo-junio del 2007 de la revista <em>Foreign Affairs</em> del Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York (CRE), publica un llamado abierto para acabar con el control del Estado nacional soberano sobre las monedas. En un artículo firmado por Benn Steil, director de Economía Internacional del CRE, titulado "El fin de la moneda nacional", el organismo pareciera abrazar el fin de la soberanía económica y la capitulación total ante la globalización desenfrenada.</p><p>En el ensayo, Steil alega que la solución a las crisis monetarias "no es regresar al pasado mítico de una soberanía monetaria, donde los gobiernos controlan las tasas de interés y los tipos de cambio en una ignorancia dichosa del resto del mundo. Los gobiernos deben abandonar la noción fatal de que la nacionalidad les exige hacer y controlar la moneda usada en sus territorios. Las monedas nacionales y los mercadoso globales simplemente no se llevan; juntos constituyen una mezcla mortal de crisis monetarias y tensión geopolítica y crean los pretextos justos para un proteccionismo dañino. Para globalizar de manera segura, los países debieran abandonar su nacionalismo monetario y abolir las monedas no deseadas, origen de gran part de la inestabilidad hoy día".</p><p>Si existiera duda alguna de que lo que Steil demanda es una nueva forma de dominio superimperial en un mundo utópico posterior a Westfalia y al Estado nacional soberano, él mismo lo deja claro al señalar al final del siglo 19, rumbo a la Primera Guerra Mundial, como el momento más alto de una globalización anterior; precisamente el período en el que el Imperio Británico se encontraba en su ápice. "Simplemente se deben reaprender las enseñanzas de la globalización basada en el oro del siglo diecinueve... Dado que ya no es posible el desarrollo económico fuera del proceso de globalización, los países debieran abandonar el nacionalismo monetario. Los gobiernos deberían sustituir las monedas nacionales con el dólar o el euro o, en el caso de Asia, colaborar para producir una nueva moneda multinacional para una región diversificada en lo económico y comparable en magnitud... La mayor parte de los países más pequeños y más pobres del mundo claramente habrían terminado mejor adoptando unilateralmente el dólar o el euro, que les permitiría una integración segura y rápida a los mercados financieros globales. Los países de América Latina debieran dolarizarse; los países europeos orientales y Turquía, euroizarse". La advertencia final de Steil: si los gobiernos, incluyendo los Estados Unidos, no siguieran su consejo, "el mercado puede privatizar el dinero por sí mismo".</p></div></body>